Hoy, en un mundo secuestrado por la pandemia por Covid-19 que exige el aislamiento social, la comunidad católica festeja la víspera del día de Navidad o Natividad de Jesucristo. Se celebra en la noche del 24 de diciembre, ya que la Iglesia cristiana establece oficialmente el 25 de diciembre como el día del nacimiento de Jesús.
Las familias cristianas -en este año deben ser sólo quienes vivan en la misma vivienda- se suelen reunir en la noche del 24 de diciembre, víspera de la Navidad, y hacen una cena, dependiendo de sus posibilidades económicas. En algunos lugares se acostumbra cenar pavo y otros platillos propios de esta época, pues se trata de que sea una cena especial, distinta a la de todos los días, ya que se está celebrando el nacimiento del hijo de Dios.
Orígenes
Esta costumbre nació en Europa y simboliza la abundancia que Cristo nos trae con su llegada. En México, la celebración de Nochebuena después de la llegada de los españoles.
Antes, en el siglo XVI, se celebraban dos misas en el día de Nochebuena: la Misa de Aguinaldo, celebrada en la mañana, y la Misa de Gallo, a las 12 de la noche de ese mismo día. Esto era para aprovechar el día de celebraciones, cánticos y agradecimientos por el nacimiento de Jesús.
También se hacía una posada durante el día para invitar amigos y vecinos a adorar al niño Jesús expuesto en el tradicional nacimiento, acompañado de otras figuras religiosas. Se rezaban rosarios y se cantaban villancicos entre todos. En cada casa se “arrullaba al niño Jesús”, es decir, un acto en el que se cargaba al niño Jesús en una canasta o en lo brazos del sacerdote amigo de la familia o de la comunidad.
Hoy ya no se acostumbra ir a la misa de aguinaldo. La Nochebuena es una celebración estrictamente familiar: se organiza la posada con los mismos ritos y cantos que los descritos anteriormente, hasta que llega el momento de “acostar al niño”. La figura del niño Dios suele ser llevada por una o dos jovencitas en una canasta, charola o lienzo; se forma una procesión de los asistentes, quienes entonan canciones de cuna y villancicos y después el niño Jesús es acostado en el pesebre, donde permanece hasta el dos de febrero. Anteriormente se acostumbraba que el sacerdote, amigo de la familia, acostara al niño.
Es costumbre que durante esta noche se celebren las pastorelas, obras teatrales en las que se representa la historia del nacimiento de Jesús, y las populares posadas, en las que se realiza la procesión de los peregrinos María y José cantando letanías y rezándose el rosario. Posteriormente se rompen las piñatas y se disfrutan de los mejores ponches, buñuelos y tamales.
En familia es mejor
Está claro, el día 24 de diciembre tiene lugar un acontecimiento diferente. Nochebuena se presenta al mundo como la cena familiar, pero, más allá de degustar de un espectacular menú acompañado de la familia, esta celebración incluye una gran cantidad de connotaciones. En primer lugar, esta festividad se fundamenta actualmente en la fe cristiana.
Cabe destacar que la unión familiar es uno de los rasgos más destacados de la fe cristiana, por ello la mejor forma de conmemorar el nacimiento de su actor principal, es por medio de una cena en la que no falte ni un miembro de la familia.
Si hablamos de símbolos navideños que tienen presencia en Nochebuena, no podemos pasar por alto el típico “nacimiento”. Un conjunto de figuras de cerámica con las que se representa la llegada al mundo de Jesús en un remoto portal de la ciudad de Belén. Un emblema que introdujo San Francisco de Asís para que no se olvidara cómo se produjo el nacimiento de Cristo.
En un apartado destacado se encuentra también el “árbol de Navidad”, una tradición típica de Nochebuena que tiene su origen en una tradición pagana adoptada por los cristianos, el día que nació Jesús.
También es especial porque que esta noche Santa Claus baja a los hogares para dejar regalos para los niños que durante el años tuvieron buen comportamiento.












