"El caso Zhenli Ye Gon debe ser aclarado, para tranquilidad del país, en todas sus aristas político-partidistas, pero ciertamente lo que no sólo requiere luz sino reflectores y desinfectante son las vertientes criminales que apuntan hacia las aduanas donde pasó lo que no debería y que atascan el comercio legal.
Apenas en mayo pasado, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, mencionó que las drogas entran y salen de México por las aduanas, lo que obliga a modernizar dicho sistema para combatir con eficacia el narcotráfico. Un mes antes, autoridades fronterizas de México y Estados Unidos compartían su preocupación por el trasiego sin control de drogas y armas en la frontera norte, con muy bajos índices de detenciones por parte de los cuerpos aduanalesy de migración en ambos lados de la frontera.
En el caso de la efedrina del chino-mexicano, la importación de la sustancia en sí no es ilegal, pero tiene controles muy estrictos y un límite en cuotas que no se aplicaron. Fallaron autoridades del sector Salud, de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), así como los directamente encargados de las aduanas mexicanas.
zFallaron o hubo complicidades criminales? Esto deberá dilucidarse legalmente. Según consta en el expediente del caso, al que se tuvo acceso, lo que alertó a las autoridades del botín acumulado en la casa de Las Lomas fue una delación anónima y no el trabajo de las autoridades que tenían registro, como reconoce la DEA, de la ludopatía de Zhenli, quien en tres anos perdió 130 millones de dólares en los tapetes verdes y las maquinitas de Las Vegas. Hay cuatro aduanas por las que ingresa efedrina a México. La de la Operación Dragón entró por Lázaro Cárdenas, Michoacán, pero hoy sabemos que entre los documentos incautados estaba una credencial de Zhenli Ye Gon firmada por el gobernador de un segundo puerto de acceso: Veracruz.
México no sólo pierde fuerza en su combate contra el crimen organizado: por contar con aduanas ineficientes, sale afectado incluso en competitividad comercial, por ser nuestros puertos de entrada y salida de los más burocráticos y tardados del mundo. Contenedores de carga pueden pasar semanas y meses sin moverse de los patios, en espera de los pedimentos que les franqueen el paso, pero la paradoja es que otros fluyen sin problemas con mercancía ilícita. Millones de toneladas de mercancías piratas, ""cháchara china"", inunda desde puestos de tianguis hasta los jardines de las residencias diplomáticas. La próxima vez que lo inviten a una voltee su pin y verá ""made in China"". Modernizar y profesionalizar el sistema aduanero, siendo necesario, suena gradualista y moderado para el tamano del problema. Se antoja más un golpe de timón, un desmembramiento de sus partes, acompanado de una tomografía administrativa que sancione a quienes por ineficiencia o colusión con los delincuentes golpean al país de esa manera. No bastaría con correr, multar o amonestar; hay que aplicarles sanciones ejemplares. El problema en las aduanas no es nuevo y se arrastra de administraciones anteriores; no se soslaya, pero no es excusa para tolerarlo. El hoyo negro aduanero se une a muchos otros, zonas enteras de descontrol nacional. No permitamos que México siga llenándose de este cáncer de energía neutra que suele acabar absorbiendo su entorno. (El Universal).
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