Hugo Chávez y las empresas mexicanas

"El gobierno de Venezuela, comandado por Hugo Chávez, decidió expropiar la empresa de alimentos Molinos Nacionales C.A. (Monaca), cuyo principal accionista es el mexicano Grupo Maseca (Gruma). Normalmente, cuando algo así sucede, la empresa afectada solicita ayuda al gobierno de su país. En esta ocasión, Gruma acudió a España, nación en la que Monaca fue constituida. Sin embargo, el consorcio mexicano posee una participación mayoritaria del 72,86 por ciento en esa empresa, øacaso México es incapaz de darle la protección debidaú Sería un reflejo de una política exterior carente de estrategia en un hemisferio en el que alguna vez fuimos eje de influencia.

Como entidad española, Monaca se halla amparada por el ""acuerdo para la promoción y protección recíproca de inversiones entre España y Venezuela"". Lamentablemente México no tiene nada siquiera parecido. Craso error de nuestro gobierno porque las empresas mexicanas, aunque sea redundante, también son mexicanas y del exterior obtienen ganancias que finalmente llegan a este país.

El servicio exterior nacional no sólo sirve para hacer cumbres entre presidentes, abogar por migrantes indocumentados, declarar guerras y expedir documentos de identidad. Tiene la función de proteger los intereses mexicanos en el extranjero y ello incluye a las empresas de los connacionales.

En Venezuela operan unas 15 empresas de capital mexicano, entre ellas Cementos Mexicanos (Cemex), Coca-Cola Femsa, la panificadora Bimbo, Molinos Nacionales, Mabe de Venezuela, y Enantec y Bosh. Las compañías mexicanas en esa nación sudamericana representan unos 14 mil empleos directos y poco más de esa cantidad en indirectos. Las inversiones de México llegan a tres mil 286 millones de dólares. Siendo así, la administración federal mexicana tendría que haber estado en alerta. Primero, porque Gruma denunció el mes pasado que las autoridades venezolanas habían lanzado un ""procedimiento sancionatorio"" contra Monaca por su supuesta negativa a vender harina de maíz precocida en Venezuela. Segundo, porque este tipo de conflictos -sobre todo conociendo a Hugo Chávez- ya tendrían que estar en una agenda preventiva del gobierno federal.

La experiencia previa con Cemex y Coca-Cola Femsa debió ser el detonante de un acuerdo promovido desde México para conceder a futuras empresas afectadas una garantía de resarcimiento oportuno o alguna otra protección jurídica.

La siguiente en la mira podría ser Bimbo, otro gigante del rubro alimenticio, øhará algo el gobierno mexicanoú De seguir las expropiaciones como hasta ahora, en unos años el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela habrá servido de poco, pues, a juzgar por los hechos, a Hugo Chávez le tiene sin cuidado lo que México piense o haga.

(El Universal)

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