Marco González * CP. Taquicardias y problemas respiratorios agudos se han agravado en la población por la densa capa de humo que cubre a Chiapas. A la par se han incrementado las enfermedades gastrointestinales. En tanto unas 650 mil toneladas de rastrojos se convierten en cenizas. Aunados a los incendios forestales.
Los sistemas respiratorios de la mayor parte de los chiapanecos se encuentran irritados. El problema se agrava en ninos menores de cinco anos y las personas de la tercera edad, asevera el neumólogo Ricardo Martínez Zamudio. Sobre todo porque el sistema inmunológico de los chiapanecos no está habituado ni adaptado a estos grados de contaminación, como ocurre con la gente de la capital del país y otras ciudades importantes.
En tanto para el doctor José Manuel Garay Cancino, el humo también está asociado no solamente con padecimientos respiratorios o cardiovasculares, sino también provoca la conjuntivitis o irritación en los ojos.
Los infartos pueden ser causados por la contaminación ambiental. Cuando menos unos 6 mil casos se presentan en el país senala el especialista.
El monóxido de carbón y el hollín son elementos íntimamente relacionados a ese padecimiento del corazón, asevera.
En todos los tiempos, cualquier enfermedad, hace anicos la precaria economía familiar. Y ni así se toma conciencia de evitar prender fuego a los rastrojos y la basura de los patios y predios urbanos. La práctica de roza y quema, desgraciadamente, sigue presente, aseveran los especialistas consultados por Cuarto Poder.
Humazón constante
Hasta hace unas pocas semanas hablar del medio ambiente en Chiapas, era como predicar en el desierto. El tema cobró importancia a raíz de la densa bruma que cubre la entidad. Sobre todo las principales ciudades. Los efectos, no tardaron en sentirlos los ninos, la gente de la tercera edad y los enfermos de las vías respiratorias.
La calidad del aire de los chiapanecos, desde hace cuando menos unas dos décadas, ha ido de mal en peor. El tema en boga es ahora el humo y el calor, provocado este último por el calentamiento global. No político.
La mayoría de los elementos en suspensión en el aire, son daninos. Los grados varían, según la concentración y las condiciones de cada individuo. Sin embargo, quienes resienten los mayores danos son a quien le pertenece el futuro: los ninos.
La bruma había provocado la preocupación colectiva. Nada detenía ni ha detenido las llamas.
Se veía lejano el día en que Chiapas fuera blanco de la contingencia ambiental. Eso sólo sucedía en el Distrito Federal, Guadalajara o Monterrey. Ese día llegó. El destino, nos está alcanzando. Los primeros síntomas, son cada vez más evidentes.
La norma oficial mexicana permite como máximo 260 microgramos de partículas por metro cúbico, eso ha sido rebasado por mucho, consideran los especialistas. Ojalá y ahora cuando termine el monitoreo que realizan las autoridades, no den, como casi siempre lo hacen un sub registro, como sucede con la temperatura, dicen.
La contaminación actual podría empezar a bloquear los mecanismos de defensa del aparato respiratorio, tanto a niveles de vías aéreas superiores como bronquios y alvéolos.
Asociado al calentamiento global, nosotros contribuimos haciendo cenizas el patrimonio de todos. Nuestra riqueza la hacemos humo. La existencia de nuestros seres queridos se va en un suspiro. En un último aliento. Todo por la cultura del fuego, el menor esfuerzo y la apatía.











