El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en medio del Seminario Internacional “El Patrimonio Mundial y la Civilización Maya: Retos y alternativas”, identificó que Palenque, Chiapas, y Chichen Itzá, Yucatán, son grandes polos de turismo, sin embargo, existen puntos de oportunidad para mejorar en hospedaje, infraestructura y manejo de residuos.
El seminario hecho por la Dirección de Patrimonio Mundial, la oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Instituto Regional del Patrimonio Mundial en Zacatecas, y autoridades culturales de Honduras, El Salvador y Guatemala, detalló el avance turístico que han tenido estas dos zonas arqueológicas mayas.
En Palenque se resaltó la sinergia entre los tres órdenes de gobierno, junto con comerciantes, artesanos y las comunidades en general. Además, indicaron que ante la contingencia de la covid-19 se efectuó el cierre del sitio arqueológico por varios meses, lapso en el cual se hizo el rediseño del circuito de visita y mismo que se redujo a fin de salvaguardar aspectos como la sana distancia de los visitantes y la primacía de espacios ventilados.
En días anteriores, en la reciente reapertura de la zona arqueológica diversos actores se han sumado a la reactivación económica de la región, priorizando las recomendaciones establecidas por el INAH y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
Las autoridades reunidas coincidieron en que los monumentos arqueológicos, paisajes naturales y ciudades históricas mayas, ubicados en territorios que van desde la península de Yucatán, en nuestro país, hasta la totalidad de las geografías de Guatemala, El Salvador, Honduras y Belice, son sitios que en los últimos años se han posicionado como atractivos turísticos de primer orden, sin embargo, esta visita masiva también tiene implicaciones para los propios contextos patrimoniales.
Mencionaron que la visita pública de dichas zonas significa una importante derrama económica para las comunidades donde se ubican, en las que también se generan numerosas fuentes de empleo; no obstante, la llegada masiva de visitantes supone también un reto en lo relativo a los servicios de hospedaje, abasto hídrico y generación de desechos.
Como ejemplo, autoridades de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá citaron las cifras de visita que este sitio, inscrito en 1988 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), registró en 2019 previo al impacto de la contingencia derivada de la covid-19 sobre el turismo global.












