IFE: apenas el primer paso

"Por fin un acuerdo unánime de los partidos políticos en un tema espinoso: la designación de nuevos consejeros y presidente del IFE. Queda por demostrar a los legisladores que lo conseguido es más que una simple coincidencia de intereses.

Lo dijimos el lunes: era la oportunidad de las bancadas en el Congreso para probar que la decisión de renovar al IFE obedecía a un plan institucional más que a una venganza. La decisión perredista de ceder al menos en su propuesta inicial es un buen primer paso. Si el PRD quiere mantener su influencia en la agenda que se avecina tendrá que continuar esa postura. Reclamar ""mayoriteos"" el resto de la Legislatura sólo beneficiará a sus adversarios.

La restauración del IFE apenas comienza. Hace falta mostrar a la ciudadanía que esta designación no fue una farsa montada por la ""partidocracia"". Si el instituto electoral aspira a recuperar la credibilidad perdida deberá comprobar que no es un maniquí de quienes le designaron. zCómo? Hay castigos pendientes por las tropelías de las pasadas elecciones federales. Además, hace falta garantizar en el 2009 y el 2012 que las reglas se acaten antes de ser quebrantadas. Dos pruebas definitivas para saber de qué está hecho el nuevo IFE.

Los legisladores, a su vez, deberán contenerse y no someter al instituto -aunque puedan hacerlo-; de lo contrario se corroboraría que los controles impuestos desde el Congreso buscan aún más impunidad para los ya intocables partidos políticos.



El supermartes y México

El tan esperado supermartes de la elección primaria pasó y tal vez su mayor significado fue la casi inescapable realidad de que por primera vez en la historia de Estados Unidos el candidato presidencial de uno de los dos principales partidos, el Demócrata, será una mujer -Hillary Rodham Clinton- o un afroestadounidense -Barak Obama-.

Pero de igual forma dejó también sentado el esperado surgimiento político de la minoría de origen latino, principalmente de origen mexicano.

Las consecuencias de tal advenimiento fueron propiciadas en alguna medida por la desaforada y estridente retórica republicana para condenar a los migrantes indocumentados, en lo que se consideró como una campana con tintes racistas por su enfoque sobre los hispanos.

La realidad política comenzó a imponerse, y de los tres mayores aspirantes, los dos demócratas y el republicano John McCain son partidarios en alguna medida de la regularización condicional de indocumentados residentes y de incrementar la seguridad en la frontera con México.

El interés que despertó en México la primaria demócrata fue en buena medida originado por la cuestión migratoria, pero también, y mucho, por la convicción de que lo que pase en la economía de aquel país tendrá un impacto sobre México y los mexicanos.

En cierta forma, el supermartes recordó la importancia que Estados Unidos tiene para México y, de refilón, el creciente impacto que los hispanos tienen en esa nación. Ambas cosas vienen juntas, aunque muchos no lo quisieran ver así. (El Universal)

"