Pase lo que pase, el Instituto Federal Electoral (IFE) informará a las 11 de la noche del domingo 2 de julio si hay o no tendencias estables y definitivas de la votación presidencial, según un proyecto de acuerdo que será considerado por el consejo general del instituto, pasado manana, jueves. El propósito es no dejar vacíos de información que puedan producir alguna zozobra, aunque ya ha quedado firmemente establecido que ni el Presidente de la República, los partidos, los candidatos y sus voceros, ni las televisoras, tienen facultades para dar a conocer resultados que no estén avalados por el IFE. Hacerlo podría ser causa de confusiones y conflictos.
Además del anuncio del IFE, basado en un conteo rápido en una muestra de 7 mil 636 casillas, desde las ocho de la noche estarán disponibles en internet los resultados en cada uno de los 300 distritos electorales, según se vayan acumulando, y que se conoce como Programa de Resultados Electorales Preliminares, PREP.
Lo renido de la contienda electoral podría causar dificultades para tener pronto resultados definitivos de la votación, aunque sí tendencias. Pero cualquiera que sea el estado de los cómputos, a las 11 de la noche será difundido desde el salón de sesiones del IFE. Esta propuesta del IFE es cautelosa y responsable, dadas las tensiones originadas por las campanas presidenciales de los dos principales candidatos, hasta hoy técnicamente empatados en los sondeos, dado que su diferencia porcentual es de 1.5, menor a los 2-3 puntos de margen de error de las mediciones. A nueve días de que terminen las campanas, y a 12 de las elecciones, el resultado es incierto por la notable polarización de los votantes, de acuerdo con los analistas de la opinión pública. La pugna está reducida a dos de los contendientes, que apremian a los aún indecisos para inclinar la balanza a su favor. Todos anhelamos saber los resultados antes de irnos a dormir, pero hasta las dos de la manana se tendrán los informes de 51% de las casillas y a las seis estará concluido el cómputo en 80%. Ésta va a ser la típica disyuntiva entre si lo que queremos es exactitud o rapidez en el conteo. Ambas cosas son imposibles por ahora, debido a los reducidos márgenes de la carrera electoral, aun cuando cada uno de los dos punteros se sienta ya ganador y uno no esté dispuesto a reconocer su derrota. La información que provea el IFE la noche del domingo 2 de julio deberá estar bien sustentada, lo que requiere el trabajo esmerado y cuidadoso de todos los ciudadanos que han sustraído tiempo a sus familias o a sus actividades personales para incorporarse en la gran jornada electoral. Es importante, en todo caso, reflexionar sobre la propuesta que hace el IFE en este sentido. Sería riesgoso que el instituto que organiza y cuida de la transparencia y veracidad de las elecciones guardara silencio en momentos en los que el país entero está a la expectativa de los resultados que afectarán a su vida los próximos seis anos. Se entiende también que quien obtenga la victoria determinará el futuro del país no sólo para el periodo siguiente, sino para muchos anos más y, por ello, el IFE deberá ser cuidadoso en extremo de los resultados que difunda al final de la jornada. (El Universal











