"En sesión especial, el Instituto Federal Electoral dictaminará la vigencia de los estatutos de los partidos PRI, PRD y Convergencia, que fueron rechazados, a su vez, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que encontró insuficiencias en la fundamentación de los mismos. Todo parece indicar que tras esta revisión no habrá mayores problemas para que los documentos básicos de los partidos en cuestión cumplan a cabalidad con la ley.
Sin embargo, es preciso hacer notar la dificultad que tienen los principales institutos políticos mexicanos para presentar estatutos realmente democráticos. Según un análisis del doctor Germán Pérez Fernández del Castillo, ex magistrado del Tribunal e investigador en ciencia política, ninguno de los estatutos de los partidos políticos actuales en el país cumple con la totalidad de los requerimientos básicos que exige la ley.
""Tampoco alcanzan el ocho. Todos tendrían una calificación aprobatoria, pero no se salvarían de un `jalón de orejas` por deficiencias en la integración de sus órganos técnicos"", senaló el experto.
Esto habla de que la transparencia y democracia al interior de los partidos es una asignatura pendiente, que no debe postergarse mucho. Es común saber que dentro de los partidos hay burocracias muy establecidas y que en determinados momentos las decisiones políticas importantes son tomadas por un grupo pequeno de dirigentes o, peor aún, por un caudillo. Todas estas son formas pervertidas de la democracia, que impiden la expresión fiel de la base militante y que muchas veces pretenden institucionalizarse a través de estatutos que no cumplen con los requerimientos elementales que exige el IFE.
Es natural inferir que si al interior de los partidos no hay gran disposición a la apertura democrática, tampoco podrán trasladarla a la vida política nacional. El hecho de que los institutos políticos tiendan a destacar de su oferta política más a personalidades que a ideas o proyectos de nación habla de la pobreza ideológica de los organismos.
Sobre todo es un error de los partidos subordinar el programa político o sus documentos básicos a la personalidad de sus candidatos o a lo que el marketing pueda hacer por ellos. De esta forma el electorado tenderá más a votar por personas y no por ideas, lo que tarde o temprano terminará por alejar a la gente de los partidos y, por consecuencia, también de las urnas, al no sentirse representados en sus más elementales necesidades y reclamos por esos candidatos sin sustento ideológico.
El sistema de partidos en México se ha debilitado en los últimos anos por ese manejo a veces burocrático, a veces patrimonialista, de los institutos políticos. Tanto el IFE como el Trife han jugado un papel importante en la contención de tendencias antidemocráticas de los partidos políticos, pero también la ciudadanía juega un papel de observador permanente de lo que sucede en el interior de estos institutos.
México merece un nivel decoroso de democracia, que pasa necesariamente por la transparencia y saneamiento de los partidos. Los comicios federales del próximo ano son vitales, ya sea para garantizarle al país un futuro democrático aceptable, o, por el contrario, para empeorar la crisis de partidos que amenaza con cernirse sobre la nación y detener los logros que la ciudadanía ha alcanzado hasta ahora en la materia.
Es tiempo de que todos éstos organismos políticos, que parecen detenidos en el tiempo, sean en realidad expresiones de la diversidad ideológica de la sociedad y no meros apéndices de grupos. (El Universal).
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