El Instituto Federal Electoral (IFE) hizo ayer un llamado a salvaguardar las condiciones de equidad en las contiendas electorales. Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto, pidió en general a todos los altos funcionarios de los niveles federal, estatal y municipal, abstenerse de expresar opiniones o desplegar conductas que pudieran incidir de alguna forma en las tendencias y resultados electorales, pues afectan la equidad que demandan los dirigentes partidistas y que debe ser consustancial a todo proceso democrático.
Esta posición oficial del IFE se da en el contexto de las pretensiones expresadas por algunos gobernantes de apoyar abiertamente a los candidatos y proyectos de gobierno de sus propios partidos; en particular sobre lo expresado por el Presidente Fox de que apoyará al PAN en sus aspiraciones hacia 2006 y del llamado de la Presidencia de la República para celebrar en una concentración el próximo sábado 2 de julio los cinco anos del triunfo electoral del Partido Acción Nacional.
El pronunciamiento del IFE resulta oportuno para evitar que se desate en el país una ola de confusión sobre los límites que tienen los tres niveles de gobierno en las contiendas electorales. En el caso de la concentración convocada para el próximo 2 de julio, existe la suspicacia de que al día siguiente se realizan elecciones importantes en el estado de México y en Nayarit, por lo que un acto motivado con aparentes intenciones cívicas pudiera convertirse en un mitin proselitista a favor de un partido político y, peor aún, promovido y presidido por el Presidente de la República.
Por eso el llamado del IFE tiene que ser tomado muy en serio. Mejor aún, ha de ser acatado por todos los actores políticos en el ánimo de no abonar condiciones ya muy propicias para la disputa política y la confrontación social innecesaria y danina.
Los dirigentes políticos del partido en el gobierno, el mismo presidente Fox, y todos los gobernantes del país están a tiempo de repensar cualquier decisión que hayan tomado en torno a patrocinar y alentar manifestaciones partidistas desde su condición de quien detenta diversos niveles de poder. No hay posibilidad de ignorar al IFE, pues es la institución que juega un papel medular en la organización de los comicios. Costó muchos anos independizarlo y ponerlo al servicio de la ciudadanía, por lo que la clase política no puede hacer como que no escucha lo que desde ahí se solicita. Ahora bien, es necesario que el llamado del IFE a la prudencia política vaya acompanado de acciones enérgicas de su parte y de las demás instancias, tribunales y fiscalías especializadas en materia electoral, para prevenir actitudes fuera de la legalidad y de los principios de transparencia y equidad que los mexicanos reclaman para todos sus procesos comiciales.
Hasta ahora nada garantiza que los funcionarios de gobierno vayan a abstenerse de pasar de un apoyo moral a otro material a candidatos de sus propios partidos, lo cual resultaría improcedente. Los mexicanos reclaman hoy a todos sus gobernantes sujetarse a la legalidad y no arriesgarse a enardecer la contienda política con sus protagonismos.
Son tiempos de actuar con meditación y pensando en el beneficio mayor de la nación, que es la consolidación de nuestra democracia. Evitemos que desde los centros del poder del país se auspicie la confrontación y la desconfianza en las contiendas electorales, que los mexicanos demandan se realicen en forma pacífica y equitativa para que tengan plena credibilidad y legitimidad. (El Universal)











