Entre las cifras que publica el Instituto Federal Electoral del gasto de los partidos en medios electrónicos por las campanas presidenciales del ano pasado y las obtenidas en una cuantificación de El Universal y una empresa especializada, hay una diferencia de casi 50%, excesiva, cuando lo que está en juego es la credibilidad de un entidad que debe estar por encima de toda sospecha.
De acuerdo con los cuadernillos presentados como la memoria de las elecciones presidenciales y que tienen como principal soporte los datos proporcionados por los propios partidos, la erogación en radio y televisión fue de 952 millones de pesos, contra mil 442 detectados en el análisis independiente según el cotejo de los tiempos contratados y los montos publicados de tarifa oficial de medios electrónicos.
Es posible que por el volumen de que se trata, los partidos hayan obtenido bonificaciones o descuentos extraordinarios, pero no hay ninguna advertencia de ello en la publicación, y la diferencia, 490 millones de pesos, es importante. Avisados de la discrepancia, consejeros del IFE recordaron que los datos son preliminares y que faltaría una compulsa entre lo que los partidos reportan como gasto y lo que se documenta como tal, tras la fiscalización del mismo. La explicación resulta insuficiente tras el difícil proceso electoral y el conflicto que se generó el pasado 2 de julio. El IFE debe realizar un ejercicio riguroso en la verificación y confrontación de las cifras que los propios partidos políticos entregaron para con ello aumentar la confiabilidad en él mismo.
Este ejercicio es indispensable ante la confusión que se ha generado, ya que los datos de las pasadas elecciones proporcionados por el Instituto en los cuadernillos fueron considerados por muchos como definitivos.
El Instituto Federal Electoral debe ser preciso y evitar cualquier tipo de suspicacias en el recuento sobre el gasto que los partidos realizaron en los medios electrónicos.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa acaba de insistir ante la Confederación de Industrias Británicas, en Londres, que la transparencia es un compromiso clave de su administración a propósito de las inversiones extranjeras. Debe serlo de todas las instituciones en México.
El IFE ha sido blanco de severos cuestionamientos, falta rigor en cuanto a su intención de cumplir con la transparencia. Eso abona a sus problemas. El Partido Revolucionario Institucional se ha sumado al de la Revolución Democrática para promover la remoción de los consejeros, que son elegidos por siete anos a propuesta de los grupos parlamentarios y por votación de los diputados.
La revisión de los ordenamientos electorales deberá considerar cuestiones más controvertidas, y sólo lo anotamos por la presión que se ha generado en ese ámbito. La certeza en las elecciones, como garantía de una transmisión pacífica y ordenada del poder político, tiene que ser fortalecida en todas sus vertientes. La memoria que se presenta como oficial de unas elecciones puede convertirse en problema mayor si no se realiza ese ejercicio de verificación, lo que algunos actores pueden senalar como muestra de inequidad en la renida competencia electoral. (El Universal)











