"El notable logro obtenido por el Congreso de la Unión con el acuerdo que permitiría ejercer el derecho al voto a los ciudadanos mexicanos que viven y trabajan en el extranjero, podría mostrar serias dificultades, de seguir la inercia informativa que hasta hoy se ha mantenido para atender a los connacionales fuera del país. Según el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), órgano del gobierno mexicano, el Instituto Federal Electoral (IFE) no está haciendo lo suficiente para lograr que los cuatro millones de mexicanos con credencial de elector que residen fuera de nuestras fronteras puedan votar en las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006. El director del IME, Cándido Morales, dijo que sólo 700 de las dos millones de solicitudes para votar enviadas al extranjero han sido llenadas por los paisanos. La respuesta podría revelar un profundo desinterés de los mexicanos en el extranjero por ejercer su vigente derecho a elegir al Presidente de la República, pero no parece ser ese el caso.
Morales observa que la falta de un programa de registro electoral fuera de México inhabilita a miles de compatriotas para votar, y tampoco están suficientemente informados sobre el proceso electoral, y mucho menos de las plataformas políticas de los partidos, de las propuestas de los candidatos, quienes están legalmente impedidos para hacer campanas en el exterior.
Morales dice que ""hay interés, pero no llega la información"", lo que sería posible mediante campanas en los medios de comunicación.
De ser cierto todo lo dicho antes, no podemos menos que expresar seria preocupación por este aletargamiento en la promoción del voto en el exterior, tanto o más necesario por ser la primera vez que los mexicanos podrán votar fuera del territorio nacional en una elección presidencial. Es decir, un avance importante en nuestra práctica electoral puede anularse simplemente por la ignorancia de los beneficiarios de que ya pueden votar y de qué es lo que hay que hacer para lograrlo. Con lo anterior se le podría estar dando la razón a aquellos que consideran que el voto de mexicanos en el extranjero es precipitado, sin calibrar debidamente la disposición de éstos. El IME asegura que el interés por votar está comprobado, y que sólo es necesario dar mayor atención a los trabajos de difusión masiva y de convocatoria e información directa. De múltiples maneras, ese voto va a reafirmar su vinculación con su patria, de la que se encuentran temporalmente ausentes y los va a convertir en actores corresponsables de la suerte del país, por lo menos durante el siguiente sexenio.
No es posible descubrir ninguna consecuencia indeseable de ese aporte legítimo que un ciudadano hace a su país. Los mexicanos de fuera tienen fuertes lazos con sus parientes que permanecen en su patria, y mantienen un flujo anual de una suma importante de divisas para su sostenimiento, que contribuye también a la fortaleza de nuestra economía y de nuestra balanza de cambios.
Hay tiempo todavía para que el IFE inyecte energía a sus programas de divulgación y de promoción del voto externo, con programas de divulgación bien estructurados, lo que significa otro avance de nuestras aspiraciones democráticas y de amarre cívico y político con nuestros compatriotas de allende las fronteras. Ellos deben sentir y verificar que sus derechos ciudadanos y políticos mantienen su plena validez en su tierra, que ninguna institución tiene por ellos el mínimo desdén, y que no sólo con su dinero, sino con su elección, están haciendo un México más consistente y mejor definido. No les quitemos ese recurso con el fácil expediente de no informarlos debida, amplia y oportunamente. (El Universal).
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