La Diócesis de Tapachula inició una acción de ayuda humanitaria a migrantes extracontinentales para otorgarles al menos una dotación de alimento diario.
Y es que “nosotros como Iglesia no debemos cerrar los ojos ante la injusticia y la vulnerabilidad en que se encuentran estos grupos migratorios”, señaló el coordinador diocesano de Movilidad Humana, César Augusto Cañaveral.
Reconoció que se está viviendo una situación de emergencia en el tema migratorio por los grandes flujos de extranjeros que ingresan a diario por la Frontera Sur procedentes no solamente de Centroamérica y Cuba, sino también de otros continentes.
“Es una respuesta como Iglesia para ayudar a los hermanos migrantes”, indicó al explicar que para impulsar esa acción se involucran a todas las parroquias de Tapachula y cuatro foráneas, colegios católicos y movimientos eclesiales, además de la ayuda de laicos y de pastoral que “nos ayudan a preparar y servir los alimentos”.
En un espacio de la explanada externa de la Estación Migratoria instalaron mesas y ahí se empezaron a formar los migrantes que solicitaban su ración de alimentos. “Estamos repartiendo entre 800 y mil raciones de alimentos y lo haremos todos los días, por el momento durante un mes”, indicó el sacerdote.
Aclaró que se trata de una ayuda cristiana, evangélica y humanitaria, sobre todo que “no tienen protección ni de sus propios gobiernos” y como Iglesia se está dando una respuesta con acciones con los más pobres y necesitados.
Reconoció que en el territorio diocesano también hay pobreza y la Iglesia mantiene diversos programas y acciones para ellos, pero en el caso de los migrantes “en Estados Unidos a la gente mexicana se le apoya, nosotros como Iglesia no podemos cerrar los ojos ante la injusticia”.











