El arzobispo de esta capital, Fabio Martínez Castilla, anunció la suspensión de actividades pastorales grupales como son catequesis, reuniones, retiros espirituales, al tiempo de sugerir la “vacuna de mantenerse en casa”, haciendo oración para superar el avance de este virus que afecta al mundo entero.
“Recordemos que no son vacaciones sino un pequeño desierto cuaresmal que nos fortalecerá en salud y fraternidad solidaria, porque todos somos responsables de la salud de los demás”. Por ello, “dispenso de la obligación de participar en la misa dominical y fiestas de precepto a todo el pueblo de Dios hasta nuevo aviso”.
Resaltó que “estos tiempos de crisis mundial se deben tomar como una oportunidad para redescubrirnos como una sola familia humana, de regresar nuestra mirada al Dios providente y de actuar responsablemente, ya que la gran verdad en este momento es que el Señor está con nosotros; pero esto no nos debe llevar a la tentación de ser irresponsables y no tomar las medidas de prevención adecuadas”.
“Que nadie se aferre por una ideología. Lo importante es la salud de la comunidad. Nos necesitamos juntos para vencer este virus”, indicó.
Hizo un llamado para orar en familia y hacer de ella la pequeña iglesia, hacer la comunión espiritual y que se participe en misas a través de la televisión o las redes sociales. “Les he pedido a los sacerdotes que su misa sea con intención de ofrecerla al pueblo”, apuntó.
Destacó que los templos permanecerán abiertos para la oración en las capillas del Santísimo, según se vayan dando las indicaciones del avance el virus, pero garantizando la higiene constante de los espacios.
Recomendó tener las medidas sanitarias adecuadas en la visita a los enfermos y hospitales. De igual modo, hizo un llamado a los ministros extraordinarios de la comunión a abstenerse de visitar a los enfermos.
Por último, pidió hacer oración por los médicos y enfermeras que cuidan la salud del pueblo, a quienes les recordó también que “no estamos solos si estamos unidos a Cristo”, pues Jesús dijo: “Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”. Él nos llama a la esperanza: “ánimo yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).












