'Iloles'| son los médicos tradicionales en Los Altos

"Elio Henríquez * CP. El tzotzil Victorio Vázquez García comienza la ceremonia de sanación con un rezo en su lengua materna, luego toma en sus manos un manojo de albahaca y un huevo y los sacude suavemente frente a las imágenes de madera de santos vestidos con el traje regional según el municipio del que son patronos.

Al terminar el rito tira la albahaca, rompe el huevo y lo coloca en un vaso con agua: ""Mira, aquí está la enfermedad, pero con otros dos curadas vas a sanar"", le dice a su paciente, un joven tzeltal del municipio de Ocosingo que ha llegado a que lo cure de un padecimiento no muy grave.

Vázquez García es uno de los iloles (curanderos indígenas) más antiguos y reconocidos en la región, con casi 50 anos en el oficio. Sana a los enfermos, asegura en entrevista, como le ensenaron sus antepasados: ""Con rezos y medicina tradicional que es muy buena y barata"" en comparación con la de origen occidental, sobre todo en estos tiempos de crisis.



Historia de vida

""Yo aprendí a curar a través de suenos cuando tenía 14 anos de edad; Diosito me dio ese don, porque los curanderos y rezadores no aprendemos así no más, Diosito se lo da a uno. Primero curé a mi familia, y luego a la demás gente"", explica el indígena de 68 anos de edad, originario de la comunidad de Yabteclúm, municipio de Chenalhó.

Victorio, uno de los fundadores de la Organización de Médicos Indígenas del Estado de Chiapas (Omiech) que funciona en San Cristóbal, aceptó ser entrevistado mientras curaba al joven de Ocosingo, quien trabaja de mesero en un restaurante de esta ciudad y se hace acompanar de su también joven esposa, originaria de un municipio tzotzil de los Altos de Chiapas.

A media luz, en su consultorio que forma parte del museo de la Omiech, visitado sobre todo por turistas extranjeros, el ilol pregunta a su paciente cómo se llama y qué le duele y luego le dice: ""Primero vamos a tomarte el pulso para saber qué es lo que tienes"", porque para los curanderos tomar el pulso es lo que a los médicos usar el estetoscopio. Poco después, diagnostica: ""Mm, no es grave, vete a comprar un manojo de albahaca y un huevo y regresas.""

Mientras la pareja sale hacia la tienda más cercana, él toma 36 velitas blancas. Cuando regresa el enfermo le da una velita encendida y las 36 sin usar y le pide: ""Enciéndelas y colócalas en tres hileras de 12 sobre el piso"", donde previamente ha puesto un vaso con agua.

Él se sienta en una pequena silla, cierra los ojos y como lo aprendió de sus ancestros comienza a rezar, en tzotzil, extendiendo los brazos: ""Senor de Tila, senor san Lorenzo, senor san Juan, senor san Pedro, senor san Andrés, senor san Pablo, virgen de Guadalupe...""

Después se incorpora, toma la albahaca y el huevo y los agita suavemente frente a cada uno de santos que tiene en la sala, con sus respectivos trajes regionales. Termina en el otro extremo, donde está el joven sentado en una banca. Le pide que se pare y agita frente a él la albahaca y el huevo, al tiempo que hace lo mismo con san Juan, el santo que tiene más cerca, con movimientos que van de la imagen al enfermo.

Al concluir rompe el huevo y lo echa en un vaso. ""Mira, está tu enfermedad"", le dice el joven, senalando el fondo del vaso, ""pero no te preocupes, vas a sanar, no es grave tu enfermedad, sólo tienes una bola blanca"" en el área de la entrepierna, le dice y le pide que regrese un día después para la siguiente curación.

""Cuando la enfermedad es grave utilizo trago, pollos, incienso, refrescos y otros productos; yo curo todo: dolor de estómago, de cabeza, diarrea, vómito y muchas otras"", manifiesta, pero cuando no, sólo albahaca y huevos.

Asegura que no le preocupa que hace diez días las autoridades estatales y federales hayan colocado la primera piedra del nuevo hospital para San Cristóbal de Las Casas. ""De por sí la medicina de los mestizos es muy cara, mis clientes no se van a ir para allá"", dice.

""Aquí viene gente de muchos municipios de Chiapas, de Tabasco, de Morelos, Oaxaca, Puebla y de la Ciudad de México y hasta extranjeros; doy entre 10 y 15 consultas al día; cobro diez pesos por consulta y 40 por la curación, mientras que un doctor cobra 300 ó 400 pesos sólo por la consulta y aparte hay que comprar los medicamentos"", senala.

Dice que cuando el paciente está grave incluso sale a las comunidades de los municipios de la región a curarlos a domicilio. Es que los indígenas, los campesinos, agrega, ""no se pueden curar con doctores ni medicinas de las farmacias, sino con curanderos, con iloles. Así sana la gente"".

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