"Óscar Gutiérrez * CP. El Museo de la Ciudad guarda memorias del viejo Tuxtla Gutiérrez. Imágenes fotográficas y objetos que remontan a escenarios, personajes y circunstancias de la Revolución, que han tejido el testimonio y las vivencias de la historia contemporánea de la capital de Chiapas.
En las salas de la vieja casona del centro citadino, se despliega el acervo de fotografías. Los colores sepia, blanco y negro enmarcan rostros y escenas evocadoras.
Hombres y mujeres de familias tradicionales perfilados por las costumbres, la religiosidad y los tabúes ancestrales.
Miradas melancólicas de ""damas de miriñaque y abanico"" recargadas sobre brocales de pozo y portones herrumbrosos, intentan abarcar las atmósferas de aquel pasado.
Parejas y matrimonios con apellidos ""ilustres y de abolengo"" que integraban la clase política, económica, social y cultural de principios del siglo pasado.
Atrapados por el ojo de la cámara, asoman edificios públicos, comerciales y casas solariegas que contrastan con la modestia de las viviendas, de los oficios y atuendos de la gente pobre y la clase trabajadora de aquellos años.
En la sala de utensilios y artículos están antiguas máquinas de escribir mecánicas, atuendos y ropajes; los fusiles y espadas muestran el sendero del Tuxtla Gutiérrez de la Revolución y de las fuerzas políticas que se opusieron al movimiento nacional.
El profesor Rubén López Cárcamo ha sido agudo observador y protagonista de la historia local de los últimos 90 años.
Cámara al hombro y pluma en mano, el cronista de Tuxtla Gutiérrez ha documentado los sucesos cotidianos más relevantes. Ha configurado los anecdotarios, tejidos con la fuerza y la calidez del lenguaje coloquial.
Facetas del proceso evolutivo tuxtleco fueron atrapadas por la cámara inquieta y creativa de López Cárcamo.
Están eternizadas en instantáneas fotográficas, parques, monumentos de héroes de la Independencia y La Revolución, que reflejan la placidez y la quietud ensoñadora y provinciana.
Calles, avenidas, centros comerciales, hoteles, escuelas, oficinas públicas y anuncios de ocasión que hoy sólo llevan al recuerdo y a la nostalgia por el tiempo que se fue.
En el profesor López Cárcamo está presente la historia de la ciudad capital, a partir de 1930. ""Mis vivencias personales datan de esa década, cuando era posible conocer y entablar relaciones con los diversos sectores de la sociedad tuxtleca de aquellos ayeres"".
El autor de los textos humorísticos y de crónicas ""Antier cuando éramos menos"", ""De chile, de dulce y de manteca"", ""Baco, el santo trago"", señaló que el museo de la ciudad es resultado del esfuerzo y la dedicación de un grupo de tuxtlecos, entusiasmados y ocupados por recuperar y preservar el testimonio fotográfico y las reliquias de la ciudad.
""Las fotos y los objetos son aportaciones de personas y familias, que gustosamente han cedido sus piezas para que se muestren y las conozca el resto de la población; es importante conocer mejor nuestro pasado, apreciar nuestras raíces para involucrarnos y comprometernos más con nuestro presente"", subrayó.
López Cárcamo dijo que aún están pendientes de exhibirse más de mil piezas y objetos, que se encuentran en bodega, debido a la falta de recursos para acondicionar nuevas salas de exposición en el Museo de la Ciudad.
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