Además de los efectos físicos, el Covid-19 también afecta la conducta y las emociones, por lo que no atender este aspecto tiene consecuencias como el uso excesivo de drogas o alcohol, comportamientos de riesgo, tristeza, fatiga, pesadillas y hasta impacta en la vida sexual, señaló el director de Salud Mental y Adiciones de la Secretaría de Salud, Jesús Baltierra Hernández.
Para ello se puso en marcha el Centro de Rehabilitación Psicológica Post Covid-19, en el que brindarán atención especializada a las personas recuperadas, a sus familias, así como al personal médico que ha enfrentado de frente al Covid-19, además de situaciones de estrés.
Indicó que desde que inició la pandemia en la entidad, cada vez se hizo más evidente que al trastorno físico que provoca el virus, se añade también un impacto emocional y mental, situación que requiere apoyo psicológico especializado.
Antes de diseñar este centro, ubicado en el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), dijo que atendían alrededor de mil 700 llamadas para asesoría psicológica cada semana, mientras que en las clínicas Covid-19 brindaban hasta 500 atenciones a los pacientes, siempre por personal certificado.
Mencionó que por primera vez se están realizando caravanas de apoyo domiciliario a los pacientes que ya fueron dados de alta de las clínicas, pero que aún requieren tratamiento, como también asesoría psicológica.
El centro de rehabilitación cuenta con 35 psicólogos clínicos, con especialidades en tanatología y psicoterapia, que brindarán sesiones individuales, de pareja, en familia y grupo. Además, se realizarán actividades lúdicas. Asimismo, continuarán con las atenciones vía telefónica.
Estará abierto el tiempo que se requiera según las condiciones de la pandemia.
Está dirigido a todas las personas sin importar su derechohabiencia a alguna institución de salud, y toda la atención será gratuita.
El especialista manifestó que también brindarán atención a las personas que hayan perdido un familiar por el coronavirus, debido al impacto psicológico que genera perder a un ser querido y no poder despedirlo, según el ritual fúnebre que se acostumbra desde hace miles de años.
Ya que es necesario recordar que existe un protocolo para el manejo de cadáveres a fin de evitar riesgos de contagio, que establece el destino final de los cuerpos en menos de cuatro horas una vez que son entregados, además de no realizar velorios y menos rezos, esto deja una carga emocional.
Explicó que el coronavirus puede provocar cambios en la conducta, como desorientación extrema, uso de drogas y alcohol, aislamiento, comportamientos de alto riesgo, conducta regresiva, ansiedad por separación, conducta violenta, afrontamiento desadaptativo.
En el aspecto emocional, puede originar reacciones de estrés agudo, de dolor agudo, tristeza o llanto, irritabilidad, ansiedad o terror, desesperación, sentimiento de culpa, de entumecimiento emocional.
Físicamente puede derivar en dolor de cabeza, de estómago, dificultad para dormir, para comer, una desmejora en las condiciones de salud, fatiga y agitación crónica.
Mientras que en lo cognitivo puede llevar a inhabilidad para aceptar la muerte de un ser amado, sueños de angustia, pensamientos intrusivos, dificultad para concentrarse, para recordar, para tomar decisiones y preocupaciones por la muerte.












