Imperativo| salvar la reforma fiscal

"Ante la precariedad de los ingresos públicos, sucedió algo insólito: por primera vez la oposición, desde el Senado de la República, preparó una iniciativa de reforma fiscal. No sólo eso, desde la oposición, diferente a la que han ejercido el PAN y el PRD desde el Congreso de la Unión, los senadores del PRI decidieron tomar el toro por los cuernos y poner sobre la mesa la discusión de la Reforma fiscal a partir de dos temas. El primero, entrarle a uno de los impuestos más controvertidos en la historia fiscal en México, el IVA y, segundo, a promover la formalidad. Lo que no tiene precedente es que una parte de la oposición le pone en bandeja de plata al ejecutivo acabar con el tabú de gravar con el IVA a los alimentos. Esa es la principal aportación y es valiosísima.

Buscar enredar la discusión y enterrarla descalificando la propuesta de los senadores del PRI con que sus números no dan, es una clara intención de aniquilar el debate de algo fundamental. Este tema toral es que la hacienda pública del Estado funciones, para lo cual es básico acercar el diseño de su marco tributario a uno de los principios rectores de nuestra Constitución: tener la base de contribuyentes más amplia posible creando los incentivos adecuados y haciendo uso de una cartera de impuestos y programas compensatorios de gasto público para que todos, subrayo todos, contribuyan de manera proporcional y equitativa.

En ese sentido, cualquier reforma fiscal sería pasa por abordar el tema del IVA, el cual al tener como objetivo gravar al consumo, una de las bases impositivas más amplias, permite abarcar a toda la población.

Más aún, el impuesto que más potencial tiene para aumentar la recaudación es el IVA, puesto que a la base de este gravamen se le han hecho innumerables y costosos hoyos. El valor de bienes y servicios exentos más la reducción de tasas en el IVA los valuó la SHCP en alrededor de 210 mil millones de pesos (MMP= para el 2011 (www.hacieda.gob.mx). Y dentro de éstas la medida que más potencial recaudatorio tiene es por mucho la tasa de cero por ciento en alimentos, que vale poco más de 127 mil millones de pesos, suponiendo que a todos los alimentos se les pusiera la tasa del 16 por ciento del IVA. En el IVA la tasa en frontera de 11 por ciento representa un costo de casi 17 mil millones de pesos.

Otras medidas que sobresalen por la perdida de recaudación que ocasionan están: la deducción inmediata de inversiones de activos fijos en el ISR empresarial con 29.5 mmp; las deducciones por aportaciones a los fondos de pensión, pensiones y jubilaciones con 26.3 mmp; la consolidación fiscal, que al sumar la correspondiente al ISR y IETU, representa 22 mmp, y el crédito fiscal por las aportaciones de seguridad social en IETU tiene un costo de 27.2 mmp. La SHCP ha calculado que la suma de todas las exenciones, tasas reducidas, regímenes especiales, diferimientos, etc. Incluidos en el ""presupuesto de gastos fiscales"", suman alrededor de los 450 mmp para el 2011. Por lo tanto, no hay que hacerse bolas, es inminente reformar el IVA si la intención sería es fortalecer los ingresos del gobierno federal, los estados y los municipios. Y hacia allá va dirigida la propuesta del PRI.

No puede ignorarse el hecho que ahora los incentivos no están precisamente alineados para construir la reforma fiscal que necesita el país. Dos parámetros están jugando en contra de este propósito: un crecimiento de la economía superior y un precio de petróleo muy por arriba de los 73 dólares por barril, que los contemplados en la aprobación del paquete económico. Sin embargo, los mejores momentos para reformar la hacienda pública son estos, cuando tienes ingresos, no cuando careces de ellos.

Será muy lamentable perder esta oportunidad. La iniciativa de los senadores del PRI ofrece los espacios para enriquecerla, adecuarla y dirigirla para que México recupere su senda de crecimiento económico. Qué bueno que el país cuenta con un mapa para hacer la reforma tributaria. Este mapa se llama ""presupuesto de gastos fiscales"", el cual existe gracias a que un diputado de la oposición en la LVIII Legislatura (2000-2003) contó con el apoyo del coordinador parlamentario del PAN (actualmente el Presidente) para sacarla adelante, y que en su momento el Ejecutivo federal se resistió a aceptar. Por eso la Ley de Ingresos de la Federación y la Ley del Servicio de Administración Tributaria lo contemplan en su articulado.

Por lo tanto, exijamos salvar la discusión constructiva de la reforma fiscal que dé más ingresos e invite a más contribuyentes a desempeñarse en la formalidad para tener una hacienda pública que concrete crecimiento económico y equidad dentro de la estabilidad. Sí se pueden bajar las tasas impositivas y aumentar la recaudación, siempre y cuando se minimicen los privilegios fiscales y aumente el cumplimiento de los contribuyentes. Esto requiere cuando menos no crearle más hoyos a las bases de los impuestos y que el Congreso y el Ejecutivo trabajen juntos a favor de los mexicanos

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