El autocuidado es la capacidad que tenemos los humanos para cuidarnos y respetarnos a nosotros mismos. Es trascendente porque los hábitos que desarrollamos impactan a familia y la comunidad. Es una responsabilidad con nosotros mismos, en cuanto a proteger nuestra salud, prevenir enfermedades y procurar la vida.
Elena Candelaria Melgar Chacón, psicóloga del Centro de Rehabilitación Psicológica Postcovid, comentó que el tener en cuenta nuestras necesidades nos lleva a generar acciones, las cuales conforme se llevan a cabo cotidianamente se convierten en hábitos, que obviamente se pretende que sean saludables.
Es un compromiso que nace desde nuestra persona y tiene un alcance trascendente, ya que puede impactar en nuestra comunidad. El autocuidado puede incluir hábitos desde físicos como emocionales, enfatizando la importancia de la salud mental.
Bajo el contexto de la pandemia, por ejemplo, el uso del cubrebocas no sólo ayuda a protegernos del virus, sino que con ello protegemos a los demás, como a nuestra familia, amigos, vecinos y la comunidad en general, lo que representa un símbolo de solidaridad, abonando a la salud pública.
Por lo que es una estrategia que promueve la salud y evita factores de riesgo que puedan tener consecuencias adversas ante la contingencia, ya que se ha visto y comprobado que personas que no tienen ese autocuidado se exponen más en su salud, pero sobre todo exponen a su familia.
Los hábitos saludables que refieren al autocuidado se deben formar desde una edad temprana (niñez), bajo diferentes contextos, sabiendo cómo actuar ante cualquier riesgo. Asimismo, durante la vida se van aprendiendo nuevos hábitos ante diversos hechos, como la pandemia, lo que ha fomentado el uso del cubrebocas, mantener la sana distancia y procurar la higiene de las manos.












