El coordinador de Investigación de la Semahn, Froilán Esquinca Cano, resaltó la importancia del monitoreo de actividades hídricas de las cuencas del estado de Chiapas, las cuales deben incluir aprovechamiento de agua potable, descargas de aguas residuales, captación para riego e incluso descarga de residuos sólidos de municipios y comunidades, los cuales destacan porque son arrastrados por la lluvia.
En Chiapas existen más de 13 subcuencas que vierten sus aguas en los distintos municipios y regiones, cada una tiene un nacimiento definido y con frecuencia distintas confluencias.
Las subcuencas corren a partir de la Frailesca, El Triunfo, Villacorzo, La Concordia, y Suchiapa, por otro lado circulan en Los Altos y desde el Tacaná hasta los valles centrales, una de las más importantes en el centro es la subcuenca del río Sabinal, que nace entre Berriozábal y Ocozocoautla.
La cuenca del Grijalva empieza en la zona de los Cuchumatanes, que es compartida con Guatemala, después baja de la Sierra Madre a partir de las cuencas que escurren dentro de la colindancia con el Tacaná; a partir de ahí el agua escurre hasta el Macizo Central, donde confluye en el Tablón de La Sepultura y Santo Domingo.
Además de tener un registro de las actividades de aprovechamiento, también es importante la conservación de la Sierra Madre y su retención de suelos, trabajando en esta zona alta se evita tener problemas en la cuenca baja, Acala y Chiapa de Corzo, que forman parte de ese territorio.











