Teniendo como marco la laicidad del Estado mexicano, el matrimonio igualitario es un derecho humano, pues la decisión de contraer matrimonio es parte de la autonomía de los sujetos, la ética legislativa y personal deben estar apartarse, según fray Julián Cruzalta Aguirre, defensor de los Derechos Humanos a nivel internacional.
A partir de la década de los noventas, cuando los Derechos Humanos fueron incorporados como parte de un acuerdo internacional entre naciones democráticas, se determinó que contraer matrimonio es un derecho fundamental civil de los sujetos, al mismo tiempo que se exaltaba la autonomía del sujeto para decidir con quién casarse.
Al disertar una conferencia a invitación de la Comisión estatal de Derechos Humanos (CEDH), expuso que privar de sus derechos humanos y civiles a la población homosexual implicaría que también se les libera de sus obligaciones y que quedarían exentos de algunas como las tributarias, por mencionar un ejemplo.
Los derechos humanos no son un tema de mayorías ni de minorías, éstos deben regularse en una inclusión total, tomando como referencia que todos puedan gozar de los mismos derechos y según sea su perspectiva, hacer uso de ellos o no.
En un Estado laico los legisladores deben separar su ética personal de la profesional, pues estarían obstruyendo el respeto un derecho humano importante, que está siendo visto desde la perspectiva civil, nadie habla del sacramento.
“Tenemos derecho a estar en la caverna, pero no a obligar a otros a permanecer también en ella”, enfatizó el ponente.
Fray Julián también tocó el tema de la pederastia, sobre la que dijo que se ha dado desde siempre, la diferencia ahora es que al niño ya se le escucha y se le somete a estudios para confirmar o descartar la acusación. “Mi iglesia es una campeona en violación de derechos humanos, porque la Inquisición no era tampoco un apapacho a la dignidad humana”.
Referente al aborto señaló que se debe priorizar una vida de calidad que anteponga la de la madre a la del embrión; no es fortuito que se pueda interrumpir el embarazo antes de 12 semanas, antes de este tiempo el embrión no tiene lo necesario para sentir.











