La imposición de la ceniza a creyentes católicos de la Diócesis de Tapachula se realiza bajo estrictos protocolos sanitarios contra el covid-19, además de evidente poca afluencia en las parroquias. Con lo anterior inicia el periodo de cuaresma que, a diferencia de años anteriores, en esta ocasión esta se coloca en la parte media de la cabeza y no en la frente, por lo que quienes deseen llevarla a sus familiares lo pueden hacer; el ritual se prolongará jueves, viernes y sábado.
A pesar de que Chiapas se encuentra en color verde en el Semáforo Epidemiológico, se dispuso como medida preventiva que este rito se celebrara imponiendo la ceniza sobre la cabeza para evitar un contacto directo entre sacerdote y creyente, no en forma de cruz sobre la frente, como se practicaba anteriormente.
Asimismo, se determinó que por razones preventivas se prolongará los días jueves, viernes y sábado esta práctica, para que las personas tengan opciones de días, horas y modalidades y evitar aglomeraciones.
Incluso en las parroquias se exige a los creyentes el uso obligatorio del cubrebocas y el ingreso a tres personas por banca, con el fin de respetar la sana distancia, por lo que el aforo en estas celebraciones no alcanza ni el 50 por ciento.
El padre José Juan Bartolón Soto fue el responsable de oficiar la ceremonia en la parroquia de San Agustín. En su mensaje expresó que el periodo de cuaresma es un tiempo favorable para examinar la vida, de convertirse de todo corazón, una segunda oportunidad para cambiar el rumbo del camino.
Expuso que la imposición de la ceniza puede realizarse a toda persona, creyente católico o no, ya que significa que el ser humano fue hecho del polvo y también que un día retornará a este, por lo que la vida es solamente un soplo.
“Hoy Dios nos concede una nueva oportunidad, y este rito nos permite cambiar nuestros caminos y actitudes; iniciamos la cuaresma y el llamado es a celebrar este tiempo con el respeto de las medidas preventivas para evitar más contagios de coronavirus”, acotó.











