A través de un proyecto para la conservación de los servicios ecosistémicos en la cuenca del río Sabinal, se logró detectar áreas críticas con alto grado de contaminación que necesitan de su restauración en la periferia del valle de Tuxtla Gutiérrez.
El coordinador técnico de Investigación de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), Froilán Esquinca Cano, comentó que este proyecto ha ido aportando resultados a través de los años, uno de ellos fue comprobar científicamente que todavía existe bosque mesófilo -reconocidos mundialmente por su elevada biodiversidad y uno de los más amenazados en México-, en los alrededores del río.
Además, dijo, se detectaron asentamientos humanos en zonas no habitables, por lo que se implementaron metodologías de educación ambiental popular, para poder dialogar con las comunidades y evitar un desgaste mayor en los suelos de estas zonas.
Luego de una reunión donde se plantearon los resultados de este proyecto, informó que se gestionó la restauración de 100 hectáreas distribuidas en aproximadamente 35 kilómetros de longitud del río Sabinal.
“La cuenca está integrada por 14 ríos: 24 de Junio, Arroyos Centro Sur, Cerro Hueco, La Chacona, Potinaspak, Patria Nueva, Poc Poc, Pomarrosa, San Agustín, San Francisco, San José el Arenal, San Roque, Santa Ana y Totoposte”, indicó.
Mencionó que dentro de la cuenca se localizan tres manchas urbanas importantes: San Fernando, Berriozábal y Tuxtla Gutiérrez, las cuales la han afectado con las descargas de drenajes, plagas, incendios, deforestación y sobrepoblación, ocasionando los desbordamientos del río, lo que resulta el mayor problema actualmente en la capital chiapaneca.
Explicó que las inundaciones del mes de septiembre en la ciudad se debieron a la falta de retención de la humedad en las cuencas altas y medias de Tuxtla Gutiérrez.
“Cada una de las calles al estar construidas con concreto se convierten en caudales y debido a la falta de absorción de la humedad, provoca un cúmulo de agua en las avenidas provocando inundaciones”, dijo.
Precisó que para tener una cuenca sana se necesitan bosques con abundantes árboles, la construcción de terrazas y zanjas para captar la lluvia en terrenos inclinados, vertientes de pastos y arbustos que eviten la erosión del suelo por el viento y la reforestación con especies nativas de la región.
Por último, señaló que se está llevando a cabo un proyecto con las diferentes instancias de gobierno, con la finalidad de implementar acciones en cuenca del río Sabinal, cuyo propósito es formular alternativas de solución para evitar y disminuir el riesgo de inundaciones.











