Aunque cada vez más jóvenes logran ingresar a la preparatoria e incluso a la universidad, las dificultades en la lectura y escritura del español debido a las particularidades de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) continúan siendo un desafío para las y los estudiantes; situación que ha motivado la creación de nuevos círculos de estudio impulsados por el programa Chiapas Puede. Así lo informó la coordinadora estatal del programa, Flor Marina Bermúdez.
La funcionaria explicó que durante el primer año de operación identificaron una necesidad poco visible: jóvenes y personas adultas sordas que, pese a haber cursado distintos niveles educativos, presentan dificultades para desarrollar de manera plena habilidades de lectoescritura.
Un reto que surge desde las aulas
Recordó que desde la década de los noventa, las reformas educativas promovieron la incorporación de estudiantes con discapacidad a escuelas regulares y el uso de la Lengua de Señas Mexicana como principal herramienta de comunicación para las personas sordas.
Sin embargo, explicó que la estructura de esta lengua es distinta al español escrito, lo que provoca que las y los estudiantes logren avanzar de manera académica comunicándose mediante señas, pero sin desarrollar por completo competencias de lectura y escritura.
“Los jóvenes llegan a la preparatoria e incluso a la universidad utilizando la Lengua de Señas Mexicana, pero con un manejo fragmentado de la lectoescritura en español”, señaló.
Ante este panorama, la Secretaría de Educación (SE) desarrolló el cuaderno de trabajo Entre Señas y Palabras, un material diseñado en específico para fortalecer el aprendizaje del español escrito entre estudiantes sordos.
Primeros círculos de estudio especializados
Uno de los principales esfuerzos se desarrolla actualmente en el plantel Las Águilas del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas (Cecytech), donde se instaló un círculo de estudio dirigido a jóvenes sordos que cursan el nivel Medio Superior.
La experiencia surgió de forma inicial en Cacahoatán de manera piloto y permitió recopilar información para la elaboración del material educativo que ahora se aplica formalmente.
El objetivo, dijo, es brindar herramientas que permitan a estos estudiantes transitar con mayores posibilidades de éxito hacia la educación Superior.
“Es necesario que los estudiantes cuenten con herramientas de lectura y escritura que les permitan aprovechar plenamente esas oportunidades”, indicó.
Formación de intérpretes y alfabetizadores
Uno de los principales desafíos es la escasez de especialistas en Lengua de Señas Mexicana.
De acuerdo con la coordinadora, hasta hace poco en Chiapas solo existían dos personas certificadas como intérpretes.
En la actualidad, dos docentes más obtuvieron su certificación con apoyo de la Secretaría de Educación (SE), mientras que estudiantes y egresados de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y de la Universidad Pedagógica del Estado participan en procesos de capacitación para convertirse en alfabetizadores.
La intención es crear una red que permita expandir los círculos de estudio a otras regiones de la entidad y atender la creciente demanda de estudiantes sordos.
La inclusión como un tema de justicia social
Destacó que la inclusión educativa no depende solo de las instituciones, sino también del esfuerzo que durante años han realizado las familias para garantizar el acceso de sus hijos a la educación.
Subrayó que muchos jóvenes sordos han logrado concluir estudios gracias al acompañamiento permanente de madres, padres y familiares que han enfrentado múltiples obstáculos para ejercer este derecho.
“Han sido las familias quienes durante décadas han exigido que sus hijos tengan acceso a la educación y han generado las condiciones para que eso ocurra”, afirmó.
Considero que el verdadero cambio ocurre cuando las instituciones asumen su responsabilidad y adaptan sus entornos para garantizar la inclusión.
Como ejemplo, mencionó el caso de dependencias donde el personal ha comenzado a aprender Lengua de Señas Mexicana para facilitar la comunicación cotidiana con trabajadores y trabajadoras sordos, sin depender exclusivamente de intérpretes.
Hacia una expansión estatal
Aunque en la actualidad los esfuerzos se concentran en algunos planteles de educación Media Superior y Superior, las autoridades prevén extender la estrategia a otros subsistemas educativos conforme aumente la demanda.
La meta es que más jóvenes sordos encuentren en la educación no solo una herramienta de aprendizaje, sino también una vía para acceder a mejores oportunidades laborales y una participación plena en la vida social.












