Para generar alternativas sustentables al manejo convencional, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) en colaboración con productores locales instalaron en 2018 la plataforma de investigación Larráinzar, en donde se evalúan los sistemas de agricultura de conservación y milpa intercalada con árboles frutales.
El objetivo es identificar las mejores prácticas para incrementar la productividad e ingresos económicos de los agricultores de pequeñas unidades de producción de autoconsumo.
Los principales cultivos son el maíz, frijol y la calabaza, bajo el régimen de temporal. Generalmente los sistemas productivos son para autoconsumo, debido a que gran parte de las parcelas está en laderas y la erosión del suelo a causa de las lluvias es frecuente, lo que se agrava por prácticas agrícolas inadecuadas.
Ensayos de evaluación
Por ejemplo, en el ciclo primavera-verano 2022 instalaron diversos ensayos para evaluar densidades de siembra, arreglo topológico, ajustes a la nutrición con base en un análisis de suelo, la microrrotación en franjas de doble hilera, entre otros aspectos.
Mateo Pérez Sántiz, encargado de la plataforma, explicó que están practicando con los componentes básicos de la agricultura de conservación: manejo de rastrojo como cobertura, el mínimo movimiento de suelo y la diversificación de cultivos; lo que en 2022 demostró un muy buen potencial.
Mientras que en lo correspondiente a 2023, han empezando a cosechar —en este caso— duraznos, pues se trata de una práctica escasa en la región.
También refiere que esta plataforma es como una “escuela para los productores de la zona”, debido a que permite extender las innovaciones y, a través de ellas, la plataforma ha generado impactos en cuanto a rendimientos y productividad de espacios pequeños.












