La producción sustentable de alimentos y la capacitación de agricultores, son algunos de los objetivos que impulsa la Escuela de Campo para Agricultores (ECA) 2 en la zona de Cerro Hueco, donde productores trabajan en proyectos enfocados al fortalecimiento de la actividad agropecuaria mediante técnicas tradicionales y alternativas amigables con el medio ambiente.
Cultivos y siembras
Sarain Sánchez Sánchez, integrante de la zona, explicó que uno de los principales proyectos consiste en incrementar la producción de maíz mediante un sistema de transición que combina fertilización convencional con insumos orgánicos elaborados por los propios productores.
Además, señaló que se promueve la asociación de cultivos, una práctica que consiste en sembrar de manera conjunta maíz, calabaza y frijol pataxete, estrategia que permite aprovechar mejor el suelo y diversificar la producción.
A la par, la escuela desarrolla proyectos de hortalizas con cultivos tradicionales como rábano, cilantro, cebolla y alfalfa, actividades que han contado con el respaldo de instituciones y habitantes de la colonia.
Entre las innovaciones que implementan destaca la elaboración de lixiviados derivados de composta, un fertilizante líquido orgánico que se aplica directamente a las raíces o al follaje de las plantas para fortalecer su desarrollo y mejorar su resistencia.
Frente a los cambios climáticos que han alterado los ciclos agrícolas, los productores han optado por diversificar los periodos de siembra.
Una parte del maíz se establece de manera anticipada mediante semillas híbridas mejoradas para aprovechar las condiciones previas a la canícula, mientras que otra corresponde a la siembra tradicional de junio, conocida como maíz criollo o maíz grande.
Asimismo, durante julio se realiza una tercera etapa con variedades de ciclo más corto, conocidas localmente como maíz violento, con el propósito de aprovechar las lluvias tardías y reducir riesgos por condiciones climáticas adversas.












