La masacre ocurrida hace 16 años en la comunidad de Viejo Velasco, municipio de Ocosingo, en la que seis personas fueron ejecutadas extrajudicialmente —incluyendo una mujer embarazada—, sigue impune, denunciaron nueve organismos civiles, entre ellos, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba).
En un pronunciamiento conjunto recordaron que durante los hechos sucedidos el 13 de noviembre de 2006, se provocó además el desplazamiento forzado de 36 personas, la privación ilegal de la libertad y tortura de la joven discapacitada Petrona Núñez González —quien falleció en 2010 a causa de la tortura física y emocional a la que fue sometida—, así como la desaparición de cuatro personas, que un año después se encontraron enterradas en un paraje cercano a Viejo Velasco; además de los restos de los ancianos Miguel Moreno Montejo y Pedro Núñez Pérez, mismos que fueron entregados a sus familiares cuatro años más tarde.
“La masacre ocurrió en la pequeña comunidad indígena tseltal y ch´ol de Viejo Velasco, Ocosingo (región Selva Lacandona), cuando en un operativo de corte paramilitar, alrededor de 40 personas provenientes de la comunidad Nueva Palestina, Frontera Corozal y Lacanjá Chansayab, armadas con machetes, palos, escopetas y rifles, algunas con uniformes tipo militar y de seguridad pública, entraron de manera violenta a la comunidad”, agregaron.
Mencionaron que de acuerdo con investigaciones realizadas por la agrupación llamada Xi’nich, apoyada por el colectivo de organizaciones de la sociedad civil que integraron entonces la Misión Civil de Observación, “los agresores iban acompañados y protegidos por 300 elementos de la entonces Policía Sectorial de Chiapas, portando armas de alto poder conocidas como ‘cuerno de chivo’: AR-15 y AK-47”.











