La discriminación contra los pueblos continúa y va acompañada de una tendencia a la descriminalización de numerosas actividades empresariales destructivas; causas principales de la degradación de los bosques, que se agrava con el paso de los años.
En el informe “Cómo las políticas y las agencias sobre bosques promueven la destrucción sostenible”, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) —con sede en Montevideo, Uruguay— hace hincapié en las alianzas entre empresas y Estados causantes de deforestación.
“Los gobiernos siguen promoviendo destructivos sistemas de colonización, y la ley, incluyendo la ley sobre los derechos a la tierra, sigue utilizándose como un arma para apropiarse de recursos relacionados con los bosques”.
Esto, con grandes proyectos de desarrollo o infraestructura, como las represas, las carreteras y los sistemas de minería y extracción de petróleo, que siguen causando estragos en toda América Latina.
Por ello, el informe aborda las principales causas subyacentes que vinculan al sistema capitalista-racista-patriarcal y el legado colonialista: desde la definición de bosque de la FAO hasta la biopiratería, entre el conservacionismo, acuerdos comerciales y el robo legalizado de tierras.
Militarización
La definición de “bosque” para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se reduce a cualquier superficie cubierta de árboles, “con ello descarta otras formas de vida, así como la diversidad biológica, cíclica y cultural que define a un bosque en su permanente interconexión con las comunidades que dependen de él”.












