La angustia y desesperación por no obtener justicia ha imperado en la vida de Nora Margarita Zenteno Juárez, madre de la doctora y víctima de feminicidio, Lissette Paulina Gómez Zenteno, quien perdió la vida presuntamente a manos de su pareja sentimental el 21 de diciembre de 2019.
Resaltando el término de presunto, debido a que Nora lleva cuatro años sin ver claridad en el caso. Al contrario, los claroscuros han brillado desde las instancias de derechos humanos, hasta las encargadas de la impartición de justicia.
Actuaciones negligentes, incompletas, fuera de los protocolos básicos de feminicidio, resoluciones parciales a favor de Rafael “N”, entre otras cosas, dijo, generó la liberación del feminicida.
“Vengo cargada de dolor, tristeza, impotencia y consternación por la mala actuación de funcionarios públicos, ministerios públicos y jueces que dejaron en libertad al feminicida”, señala sobre el actuar de los organismos respecto a Jesús Rafael Trujillo Silva, persona que fue ejecutada en Tijuana, el año pasado.
Agregó, en una conferencia de prensa —en un café del centro de Tuxtla Gutiérrez—, que se destruyeron las pruebas del feminicidio, pues abusando de su estado emocional le dijeron que incinerara el cuerpo de su hija.
“Acepté, siendo ello contra la normas penales que indican que ningún cuerpo de las víctimas de delitos contra la vida pueden cremarse, pues es equivalente a la destrucción de pruebas”.
La madre hizo un llamado a la sociedad civil para exigir a las autoridades competentes justicia con perspectiva de género, que permita avances sustanciales con las víctimas de feminicidio.
“Necesitamos más y más voces que se alcen en contra de la violencia de género, pues el silencio también mata, defendamos el derecho a la vida, a la dignidad, a la justicia de todas y cada una de las mujeres; quiero invitar a todas las mujeres que se sumen a la lucha, que no tengan miedo y exijan justicia”, declaró la afectada.












