La mañana de ayer se llevó a cabo la premiación de los artesanos ganadores del VII Concurso Estatal de Juguetería Popular de Chiapas 2015, en instalaciones del Centro Cultural Jaime Sabines.
Previamente se realizó en el Archivo Histórico del estado, la Inauguración del Museo de las Artesanías, que provisionalmente se encontrará en este lugar hasta su apertura definitiva en instalaciones del Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas.
VII Concurso Estatal de Juguetería Popular
Para esta séptima edición del concurso, el Gobierno del estado otorgó una bolsa de premios de 250 mil pesos para ser repartidos entres los artesanos ganadores de los tres primeros lugares en cada una de las categorías participantes.
También se distinguió con mención honorífica a 12 artesanos originarios de diferentes municipios del estado y en la categoría G, para rescate artesanal, el jurado decidió que el premio consistiría en 10 mil pesos, que se otorgó a Benjamín Morales Zavaleta, originario de San Cristóbal de Las Casas, quien participó con una rueda de la fortuna grande que fue terminada en distintos colores.
Los juguetes concursantes se encuentran en el Centro Cultural Jaime Sabines, donde permanecerán por espacio de un mes para su exposición y venta.
El acceso a la muestra no tiene ningún costo y la adquisición de los juguetes puede ser tramitada en este lugar, pero las piezas serán entregadas una vez concluido el tiempo de la exhibición.
Durante la ceremonia de premiación, María de Lourdes Ruiz Pastrana, directora general del Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas, antes Instituto Casa Chiapas, destacó el papel de las artesanas jugueteras, quienes representan el 57 por ciento de los concursantes, aun cuando este oficio ha sido considerado más propio de artesanos.
Benjamín Morales Zavaleta, distinguido con la mención honorífica por la elaboración de una rueda de la fortuna hecha en madera y decorada con diversos colores, recordó la importancia de la adquisición de juguetes artesanales, los cuales no utilizan baterías de litio, y por ende, no dañan el ambiente ni resultan tóxicos para los niños.












