Incidentes en la vida de don Patrocinio

Incidentes en la vida de don Patrocinio

A continuación se relatan sucesos que le han ocurrido al Lic. José Patrocinio González Garrido.

Fungió como periodista en el periódico “Zócalo” y después en “El Día”. Por sus méritos llegó a cubrir la fuente presidencial, que en ese entonces equivalía a un doctorado en periodismo, al codearse con los comentaristas más destacados de ese entonces. 

Su labor como reportero le llevó a conocer y entrevistar a su ahora esposa, quien participaba en clavados de diez metros de altura en los Juegos Panamericanos. La conversación la tuvieron desde lo alto del trampolín, con la incomodidad de su corbata, saco y temor por lo angosto de la plataforma en la que se encontraban.  

Por su alto sentido del deber, el día de su boda no quiso cancelar importante compromiso laboral que le impidió tomarse la foto de estudio con doña Paty. En el retrato de esa ocasión ella aparece con su padre, don Antonio Ortiz Mena. Fue una situación que lamenta, añadiendo que el asunto de trabajo que atendió fue exitoso, además -agrega- “había que sacar el trabajo pendiente y así lo hice”. 

Un penoso incidente vivió don Patrocinio cuando el presidente Adolfo López Mateos preguntó a su hijo José Antonio, de cinco o seis años de edad, que quería ser de grande y este le respondió: presidente. ¿Presidente de qué?, quiso saber López Mateos y la respuesta fue: presidente de México, pendejo. 

En alguna ocasión José López Portillo, quien fuera su maestro en la Facultad de Derecho de la UNAM, le preguntó quién suponía que sería el próximo presidente de México. El interrogado dio varios nombres agregando que de ninguna manera podría ser el secretario de Hacienda, que era el cargo que desempeñaba su interlocutor y dio sus motivos para ello. Días después, López Portillo fue nombrado candidato del PRI para la Presidencia. Aunque se sintió mal por su torpeza, fue invitado a la gira presidencial de López Portillo y al inicio de su administración fungió como delegado de la Miguel Hidalgo.  

Al ser designado candidato a senador quiso renunciar, pero su compañero de clases en la UNAM, Miguel de la Madrid, aspirante a la Presidencia, le sugirió que no lo hiciera. Curiosamente nadie le había comentado de esa nominación que se enteró por un noticiero al momento de llegar a su casa. Dudaba de haber escuchado bien su nombre cuando su padre, don Salomón, le llamó para felicitarlo por ese motivo. 

Después que le habían asegurado que él sería postulado para gobernador de Chiapas, le hicieron saber que el candidato sería el general Absalón Castellanos Domínguez. Sorprendido y molesto, a quien le dio esa información le pidió lo nombraran comandante de la zona militar en Chiapas, porque él sabía tanto de esos asuntos como el otro de cómo gobernar el estado.  

Siendo candidato a la gubernatura, fue invitado por una logia masónica para que diera a conocer el programa de gobierno que desarrollaría. Después de esa explicación, los integrantes de esa logia -entre los que se cuenta quien escribe estas líneas- le plantearon preguntas complicadas, que se habían formulado después de varias reuniones para redactar esos “toritos”, que fueron respondidas por don Patrocinio de manera acertada. Al recordar el suscrito esta experiencia al entrevistado, desde el otro lado de la línea telefónica se escuchó sonora carcajada y su comentario de: ¡me hubieras dicho antes las preguntas!  

El 8 de enero del 1988, al tomar posesión como candidato a la gubernatura por Chiapas, reconoce que su amigo Jorge de la Vega Domínguez, presidente del PRI nacional, estaba tan emocionado como él por ese acto. “Sabía que era la meta que me fijé desde la prepa”. 

Como gobernador electo acudió a una reunión de la familia León, en la que le pidieron que leyera en voz alta una carta dirigida a él. Se desconcertó al percatarse que el remitente era el ex gobernador Samuel León Brindis, ya fallecido en ese entonces y sorprendió al enterarse que lo felicitaba por su nominación a ese cargo. Su asombro fue mayor al percatarse que la había escrito 25 años antes de esa fecha. Al terminar la lectura -recuerda- “simplemente enmudecí”. 

Un momento de enojo fue cuando el delegado de Pesca acudió borracho a un evento. Al informarle el gobernador que estaba cesado, con fingida sonrisa el funcionario alegó que él era empleado federal. Ese mismo día fue despedido por sus superiores.  

Para suplirlo en la gubernatura, a Carlos Salinas le propuso a Juan Lara Domínguez, Federico Falconi Alegría y a Elmar Setzer Marceille, por las cualidades que veía en ellos tres. Esta información no es ningún incidente, pero sí un dato poco conocido.

En la ahora Ciudad de México se dirigía en su vehículo a su domicilio cuando fue detenido por un agente de tránsito, alegando falsamente que no respetó un semáforo en rojo, por lo que le solicitó la documentación pertinente. Al leer el nombre del supuesto infractor, con voz trémula el agente preguntó si era el secretario de Gobernación. Al confirmar ese dato pidió que dos patrullas lo escoltaran a su domicilio, a lo que se negó don Patrocinio. Tampoco permitió que ese agente lo acompañara en su motocicleta. 

La charla terminó al expresar el Lic. González Garrido: “Me has hecho recordar algunos momentos gratos y otros no tanto”.