Inclusión del agua a la Bolsa de NY, un peligro

El 7 de diciembre, el CME Group de Chicago, que controla el mercado a futuro más grande del mundo, lanzó el índice del Agua de Nasdaq en la Bolsa de Nueva York.

Estas dinámicas de especulación son resultado de una creciente escasez a causa de su contaminación y de sequías asociadas con el cambio climático.

La Coordinadora de la Organización Agua para Todos Agua para la Vida alertó sobre el peligro de la inclusión del agua en el mercado de futuros de Wall Street y de sus efectos en México, así como de la vulnerabilidad en que nos sitúa la ley de aguas nacionales vigentes.

Señaló que la posibilidad de mercantilizar el agua distorsiona su acopio y distribución y propicia su acaparamiento, generando que paulatinamente los precios vayan hacia arriba en el país y genera especulación.

La Constitución Política de México es muy clara en cuanto a la soberanía sobre el agua, ya que en su artículo 27 plantea que su propiedad corresponde a la nación, cuyo dominio es inalienable e imprescriptible, planteando que los particulares pueden tener acceso a ella por medio de concesiones.

La actual Ley de Aguas Nacionales, aprobada en 1992, determinó que nuestras aguas serían manejadas a través de un sistema de concesiones, otorgadas en orden de solicitud, las cuales serían objeto de transacciones de compra-venta.

Aseguró que bajo esta ley, la Comisión Nacional del Agua ha sobreconcesionado el agua en las cuencas y acuíferos en donde habitan el 66 por ciento de la población, dando como resultado que el 70 por ciento de las aguas está en manos del dos por ciento de los concesionarios.

Indicó que la única manera de obtener acceso al vital líquido en gran parte del país es a través de la compra de concesiones de los acaparadores, los cuales incluyen distritos de riego refresqueros, cerveceros, mineros, frackeros, inmobiliarias, bancos y bufetes, que realizan avalúos para determinar el valor de concesiones de agua para las empresas titulares.

La Organización Agua para Todos presentó el 4 de febrero de 2020 al Congreso de la Unión, una iniciativa ciudadana de Ley general de aguas, seguida de cuatro iniciativas similares con las que han construido consensos.

Además de la abrogación de la Ley de Aguas Nacionales, se plantea la prohibición del lucro con el agua y la compra-venta de concesiones.