Incógnita en la SEP

"Josefina Vázquez Mota, ahora ex secretaria de Educación y próxima diputada federal por el PAN, tenía objetivos claros al frente de la SEP. La llegada de Alonso Lujambio podría representar una oportunidad para avanzar sobre esos mismos ejes, sólo si el gobierno federal está dispuesto a terminar con la nueva versión del deformado corporativismo priísta del que se ha hecho aliado.

El primero de los objetivos es la transparencia. Detrás de la negociación salarial que hace el SNTE ano con ano están negocios privados, pago a ""comisiones"" sindicales -que en realidad son una estructura electoral paralela-, millones de pesos a ""programas de capacitación"", entre otras prebendas que no están sujetas a las leyes de transparencia. Alumno de Juan J. Linz, Lujambio es especialista en rendición de cuentas; además, hasta hace dos días presidía el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI).

El segundo objetivo es la carrera magisterial. La llamada Alianza por la Calidad en la Educación (ACE) no ha logrado que el SNTE admita un mecanismo de entrada al magisterio y de avance en el escalafón que responda a criterios profesionales. Como buen antecedente, Lujambio elaboró junto con Mauricio Merino un exitoso plan de servicio profesional de carrera en el IFE.

Será loable la decisión del gobierno federal en la medida en que la designación de Lujambio sea para cumplir con la misión que deja pendiente Vázquez Mota, y no para elevar el prestigio del gabinete en un área desgastada. Por más credenciales que tenga, no hay Lujambio que alcance para encubrir la bochornosa presencia de Fernando González, yerno de Elba Esther Gordillo, en la subsecretaría de Educación Básica.

La lección dejada por Vázquez Mota es suficiente: si el ex consejero electoral fue designado para cubrir, con su alto perfil, alianzas devastadoras para el sistema educativo, el funcionario estaría labrando desde hoy su camino hacia una diputación plurinominal panista. Esperemos lo contrario. (El Universal)

"