Este miércoles se informó de un incidente derivado del airado rechazo de habitantes de Las Casas ante la instalación de nuevos medidores por parte de la Comión Federal de Electricidad. El reporte del incidente muestra la desconfianza de la población frente a cualquier determinación de la paraestatal que en los últimos años ha sido duramente criticada principalmente por las tarifas que viene aplicando.
La escalada de inconformidad crece, y no obstante que diversas administraciones estatales han tratado de buscar alternativas de solución con la paraestatal en ese sentido, ningún acuerdo o plan alcanzado hasta ahora se ha materializado en los recibos que suben cada día.
Mesas de trabajo han buscado soluciones al problema de cientos de particulares y que ahora también es de los Ayuntamientos que arrastran enormes deudas que cada vez son más altas. La situación se agrava pues vienen los cortes de energía para alumbrado y así cesa también el bombeo de agua en los sistemas de los municipios.
Este problema se observa en todo Chiapas pero la paraestatal mantiene o todavía sube las tarifas que en los últimos meses se han disparado de forma asombrosa. Hay particulares que por uso doméstico han llegado a recibir cobros hasta de 45 mil pesos.
El secretario de Gobierno de Chiapas ha reconocido que hay preocupación ante este problema que podría traducirse en actos de ingobernabilidad, y no sería la primera vez.
Desde los empresarios hasta los estratos más deprimidos de la sociedad, es decir la mayoría de la población, todos resienten esta situación que se ha agudizado recientemente.
La Comisión Federal de Electricidad en Chiapas no escucha a la población, no obstante debe reflexionar sobre la inconformidad.
No son pocos quienes sostienen que hay un afán recaudatorio escondido en esas abultadas tarifas. Recibos de 10 mil pesos para Los Laureles, en Tuxla Gutiérez, son realidad bimestral, pese a que la vivienda se encuentere semihabitada.
Es cierto, quien debe deberá pagar, pero porqué se perciben de forma tan irreal estos montos que se imponen y ante los cuales no hay argumento que valga: o se paga y luego se averigua, o se corta el suministro de energía. Con la CFE no hay más, es inflexible, pero así está asfixiando a la población.











