Sin que haya atención alguna, ya sea por parte de familiares o autoridades de los tres niveles de gobierno, en las calles de Tapachula y municipios de la región ha incrementado la presencia de indigentes en los últimos meses. La mayoría presumiblemente originaria de Centroamérica, por lo que esto representa una gran preocupación para organismos defensores de derechos humanos, tanto en materia de seguridad para la población, ya que algunos podrían ser agresivos, y por misma integridad de estas personas vulnerables.
En entrevista, Fabiola Díaz, directora de la Fundación Chiapaneca para Mujeres Migrantes, expuso que existe preocupación debido a que la mayoría de los casos de indigencia se trata de mujeres extranjeras que presentan trastornos mentales, psicosis y esquizofrenia, los cuales se han detonado ante la difícil situación que se enfrentan en esta ciudad.
Dijo que en promedio, en Tapachula hay más de 10 migrantes con problemas mentales que deambulan por las calles, algunos quizás sufren esta situación mental derivada de una frustración de no encontrar una salida rápida de la ciudad y lograr sus anhelos de llegar a Estados Unidos, ya sea por la falta de recursos económicos, problemas con sus compatriotas o el papeleo insufrible ante las instancias gubernamentales.
Señaló que es posible que las personas migrantes no llegan con estos problemas mentales, sino que los desarrollan en esta ciudad por la tardanza de su regulación migratoria que se combina con las adicciones al alcohol y drogas que ya traen.
“Es alarmante la paranoia, el estrés e incluso la depresión que los migrantes están presentando ante la falta de atención de las autoridades migratorias. Y lo que agrava la situación, es que muchas de estas personas no cuentan con recursos para cubrir sus necesidades básicas”, abundó
Detalló que desafortunadamente las autoridades consulares tienen el conocimiento de los casos de sus connacionales, sin embargo, no hacen nada para apoyarlos, tal es el caso de una mujer que posiblemente sea de origen haitiano, quien deambula desnuda por las calles de la ciudad.
Indicó que los migrantes con trastornos mentales ubicados son adolescentes y personas adultas en edades de 30 a 40 años, quienes desafortunadamente no han recibido el apoyo o el tratamiento adecuado a los problemas que enfrentan.












