Incrementan cifras de embarazos en adolescentes

En el hospital regional de Tapachula se han registrado 79 partos de menores de edad. Ramón García / CP
En el hospital regional de Tapachula se han registrado 79 partos de menores de edad. Ramón García / CP

Las cifras de embarazos en adolescentes en Tapachula encienden las alarmas de autoridades de Salud, tan solo en los dos primeros meses de este 2026 en el Hospital Regional de Tapachula se han registrado 79 partos de menores de edad, a los que habrían de sumarse los del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas (Isstech) y clínicas particulares y en las zonas rurales en las comunidades por parteras, de acuerdo con reportes recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Chiapas y Guerrero encabezan la lista nacional de mayor incidencia.

La mayoría de los casos de referencia ocurren entre los 15 y 17 años; sin embargo, se registran algunos hasta de 12 años por lo que el gobierno de Chiapas y los ayuntamientos han implementado programas emergentes para atender esta problemática que impide el pleno desarrollo de las adolescentes y las expone al abandono de sus estudios, pero sobre todo a enfrentar situaciones a las que biológicamente no están preparadas, lo que implica deserción escolar, rezago educativo, ausentismo y bajo rendimiento escolar y el desarrollo pleno de una vida sin violencia.

Urgen intervención

El panorama real de los embarazos en las adolescentes plantea la necesidad de urgente intervención de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, de instituciones de educación, de los ayuntamientos y de las procuradurías municipales de protección de niñas, niños y adolescentes (NNA), además de las mismas familias a fin de fortalecer la prevención, detección temprana y seguimiento de casos.

Organizaciones civiles advierten que Chiapas se mantiene entre las entidades con mayores tasas de fecundidad adolescente, lo que obliga a redoblar estrategias de educación sexual, acceso a servicios de salud reproductiva y acciones comunitarias que involucren a familias, escuelas y autoridades.