Incrementan daños a árboles en Tuxtla

Incrementan daños a árboles en Tuxtla

Aurelio Cruz Ovando, secretario de Medio Ambiente y Movilidad Urbana de Tuxtla Gutiérrez, reconoció que durante el confinamiento han incrementado las afectaciones a la naturaleza y, en este caso, se han aplicado sanciones a diferentes personas, siendo que una de ellas alcanzó una multa económica de un millón de pesos por tala de árboles.

Destacó que se trabaja de manera permanente para evitar daños a los árboles, y dijo que en general las colonias de la periferia de la capital son donde se presentó un mayor incremento de intentos de este ilícito, además, en el caso de las quemas se pueden aplicar sanciones de 50 mil pesos, pero las cantidades son variables.

En este sentido, reveló que las sanciones se basan en tabuladores que van de acuerdo a la materia del daño, a la zona de la ciudad y a la afectación que se haya causado en el árbol o los árboles, así como la especie agredida.

Lo anterior, lo atribuyó a la percepción de que no hay presencia de autoridades, sin embargo no es así, pues se trabaja en coordinación con las delegaciones de los diferentes puntos de la cuidad, lo que agiliza su arribo a los lugares.

La secretaría atiende denuncias por ruido, derribos, podas severas todos los días del año, por lo que no importa si es un día festivo o un horario poco común, se pueden hacer la denuncias respectivas.

Cruz Ovando dijo que se busca controlar esta situación en la ciudad, pero reconoció que en muchos casos ha sido importante la participación de los ciudadanos, ya que son ellos quienes al observar algún ilícito, en materia ambiental, se comunican y así se han logrado evitar derribos y daños a los árboles.

En este contexto, el funcionario destacó que existen personas que colocan líquidos, algunos polvos, materiales o aplican alguna medida para tratar de provocar la muerte de los árboles, pero si este ilícito es detectado y atribuible a una persona, en especifico, también se le puede fincar una sanción y además de esto debe colocar otro árbol en el lugar del derribo, para que no se modifique la vocación del sitio.