Mariana Zavaleta Palacios, joven egresada de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), elaboró el proyecto titulado “Urbanización y su relación con la isla de calor en Tuxtla Gutiérrez”, para identificar el impacto de la urbanización de la ciudad y el incremento en la percepción de las temperaturas.
Las islas de calor son un fenómeno que se caracteriza por la diferencia de temperaturas que puede existir entre el centro de una ciudad y sus alrededores, marcado por el tipo de infraestructura urbana y pocas zonas con vegetación, lo que ocasiona que los materiales de construcción almacenen más calor.
Explicó que generaron distintos escenarios de temperatura utilizando un modelo llamado MME5, en el que pusieron las condiciones actuales de uso de suelo, lo que les permitió conocer el comportamiento de las temperaturas en la zona Metropolitana, que incluye municipios como Tuxtla Gutiérrez, Chiapa de Corzo, Berriozábal, Ocozocoautla, entre otros.
En otro escenario establecieron un crecimiento tentativo de la ciudad, a largo plazo, hacia sus alrededores, para generar un promedio de temperaturas y después compararlo con el escenario base, con las condiciones actuales.
Detalló que en el escenario base identificaron una diferencia de temperatura entre las zonas urbanizadas y las zonas con mayor vegetación, lo que refleja la intensidad de la isla de calor.
Además encontraron que la principal isla de calor se genera en el centro de Tuxtla Gutiérrez a una temperatura promedio, y además identificaron pequeñas islas de calor en zonas que han comenzado a urbanizarse, como Copoya y hacia el poniente de la ciudad.
Esto demuestra que un incremento en la extensión urbana de forma horizontal puede generar un aumento en la extensión y la intensidad de la isla de calor, lo que resulta preocupante a mediano y largo plazo si no se toman las medidas adecuadas en el desarrollo urbano.
Enfatizó que es importante que los gobiernos se enfoquen en conservar las áreas naturales que existen, como el cerro Mactumatzá y el Parque Nacional Cañón del Sumidero, además de habilitar más zonas con vegetación en parques urbanos; la población puede sumarse también procurando mantener árboles o plantas en sus patios o banquetas.
Desafortunadamente, en los nuevos fraccionamientos que se van construyendo se puede observar que dejan muy pocas áreas con vegetación, incluso las banquetas las dejan totalmente cerradas sin opción de sembrar una planta.
Zavaleta Palacios realizó el proyecto con la asesoría del profesor e investigador del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Unicach, Emmanuel Díaz Nigenda, quien reconoció como una buena iniciativa que el Gobierno Municipal de la capital chiapaneca realice de forma continua acciones de reforestación en distintos puntos, además de donar árboles a las personas interesadas.












