Buscar barato, comprar con informales, estirar el gasto a más no poder, son algunas estrategias que han tenido que implementar las amas de casa ante la terrible inflación que ha impactado directamente a la canasta básica y a todos los productos alimenticios.
En los mercados tradicionales de la capital chiapaneca es común observar molestia en las “cabezas” de familia, quienes cada semana han notado esta variación de precios e inevitablemente no alcanza para llevar más alimentos a casa.
El mismo panorama se refleja en los vendedores de carnes, frutas, verduras, pescados, especias y mariscos, quienes coinciden que, desde la ejecución de las obras “Que Viva el Centro”, en los mercados del centro las ventas cayeron 50 por ciento y ya no han podido levantar.
A nivel nacional, en el mes de agosto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) difundió el dato de inflación, el cual se ubicó en 8.7 %, sumando 21 meses al hilo, siguiendo una tendencia al alza.
Uno de los rubros que más ha presionado ha sido es el de los alimentos, tanto los agropecuarios como los procesados en el sector agroindustrial, que son los componentes principales de la canasta básica alimentaria.
En el mismo mes se registró un incremento de 14 %, con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en donde se dio a conocer que el nivel de encarecimiento fue el mismo para las zonas rurales y zonas urbanas.
De acuerdo con esta información, se necesitan dos mil 086 pesos mensuales por persona para cubrir las necesidades básicas alimentarias en un barrio urbano. Mil 600 pesos cada mes en una colonia rural. (Hace un año se necesitaban mil 829 y mil 399, respectivamente).
Comprar menos
Juanita Santos, de 72 años de edad, da a conocer que actualmente junto con su familia ha tenido que adaptarse al panorama actual económico que prevalece. Mientras realiza sus compras en el mercado Juan Sabines, en el centro de Tuxtla: dice que los varones de su familia aportan al gasto semanal.
“Hace unos años venía dos veces a la semana al mercado, ahora solo una vez. Se compra menos, eso fue a partir de este año que todo subió mucho. Por ejemplo, el tomate que de 10 pesos pasó a 25; la que bajó mucho fue la cebolla, que está a 15 pesos el kilo y llegó a estar en 35 pesos”, comentó. Otra medida que ha tomado es reducir la compra de carne semanal.
En este sentido, comparte que “por ejemplo antes compraba carne de res, pollo, pescado, puerco, a la semana; ahora llevo uno o dos tipos de carne y a la siguiente semana llevo otras; ya no alcanza para comprar todo junto”.
Y agregó que “en ocasiones solo un tipo de carne compro, comemos carne una vez a la semana. Por ejemplo, esta semana compré puerco, res y verduras”.
Gastos
La mujer, quien es administradora del gasto de su hogar, expone que hasta hace unos cuatro años el gasto semanal para la comida era de 500-700 pesos.
“Ahora estamos hablando que llego a gastar entre dos mil a dos mil 500 pesos semanales. Es un gasto semanal y estamos hablando de que al mes son unos 10 mil pesos”, comentó.
En estos momentos, además de tener que poner más dinero, tiene que comprar menos carne; “si antes llevaba dos kilos de carne, ahora llevo un kilo; así le hemos tenido que hacer”.
En su familia son cinco integrantes y ese es un gasto que no se puede escatimar o dejar de hacer. “Yo recibo un apoyo de gobierno, con eso me sirve para comprar algunas otras cositas”, comentó.
Doña Juanita acude una vez por semana al mercado, compra y busca alguna oferta. Con estos dos mil pesos compra un kilo de pollo, kilo y medio de carne de res, tomate, cebolla, verduras (cuatro medidas), tres kilos de fruta, condimentos para alimentos, un litro de cloro, un kilo de jabón, entre otros.
“Antes alcanzaba para más, hace cuatro años eran 500, 700 pesos, con eso se compraba todo y alcanzaba para más porque todo estaba más barato”, compartió.
Para citar un ejemplo, la mujer recuerda que en el 2017 el kilo de carne de res estaba en 80 pesos, ahora está en 180 pesos y todos los alimentos han subido sin excepción.












