Indígenas enfrentan mayores desafíos en la política

Indígenas enfrentan mayores desafíos en la política

Si bien se ha avanzado en el reconocimiento jurídico de los derechos políticos y electorales de las mujeres, todavía existen muchos desafíos por vencer, como la cultura patriarcal que se manifiesta en todas las estructuras, desde las instituciones, los partidos políticos y la misma sociedad, manifestó María Sánchez Álvarez, de la Red de Mujeres Zoques Construyendo Esperanza.

Comentó que la cultura machista y patrones culturales por parte de los varones, principalmente en las comunidades indígenas, son muy marcadas en el ámbito político, específicamente en el acceso a cargos de elección popular.

En general se vive una violencia estructural que impide que las mujeres indígenas puedan tener las herramientas y los medios para promocionarse, o llevar a cabo una defensoría cuando sufren violencia política en razón de género.

Todas estas desigualdades estructurales e institucionales invisibilizan la aportación de las mujeres al ámbito político, social y económico a sus comunidades.

Desprestigio

Cuando se habla de participación de las mujeres, previo a los procesos electorales inicia la violencia a través de acciones de desprestigio de mujeres con liderazgo que podrían ocupar los espacios de toma de decisiones.

“Uno de los principales cuestionamientos que enfrentan las mujeres indígenas, es en cuanto a qué puede saber una mujer ama de casa para poder aspirar una candidatura por un cargo público”, enfatizó Sánchez Álvarez.

Desafortunadamente muchas veces el liderazgo de ellas no es reconocido, si bien no todas tienen la oportunidad de estudiar, sí hay muchas mujeres preparadas con los conocimientos y experiencias necesarias, que son líderes en sus comunidades.

Recordó que en el 2012 realizaron una campaña para localizar a mujeres líderes en la región zoque, encontrando a 60 que habían acompañado procesos, pertenecido a organizaciones campesinas, apostando gran parte su vida a un cambio.

Sin embargo, los liderazgos de partidos políticos, hombres por lo general, no consideraban a esas mujeres como personajes idóneos para ocupar espacios de toma de decisiones.

De ahí se desprende la simulación en las candidaturas derivado de la paridad de género, cuando el hombre pone a la esposa, hermana o hija en el papel y si llega a ganar, es él quien toma las decisiones y obtiene el reconocimiento público.

“Hace falta trabajar más en la inclusión en los partidos políticos para cerrar las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, porque los institutos saben que tienen una militancia, pero no impulsan a las lideresas en sus estructuras. También es necesario impulsar una nueva cultura cívica entre la sociedad”, puntualizó Sánchez Álvarez.