Indignación por el asesinato de jesuitas

Indignación por el asesinato de jesuitas

Altos índices de violencia ponen en el centro de atención del mundo a México, destacó el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, luego del asesinato de dos sacerdotes jesuitas y una persona en el templo parroquial de Cerocahui, Chihuahua.

“Este hecho ha puesto, por enésima vez, a nuestro país en el centro de la atención mundial por los altos índices de violencia que parecen no ceder, por la crueldad y la pérdida de sentido de la sacralidad de la vida”, apuntó el líder religioso.

En este mismo sentido, dijo que los obispos de México han manifestado su profunda preocupación por el sufrimiento de nuestro país: “Vemos con una gran tristeza la pérdida de miles de vidas inocentes que llenan de luto a familias enteras”.

“¡Cuántos asesinatos en México!”, ha expresado con dolor el papa Francisco en la Audiencia General del 22 de junio de este año. “¡Cuánta maldad y desorden social expresamos nosotros como obispos mexicanos!”, comentó el líder de la Iglesia católica en la provincia de Chiapas.

Sentimiento

Dio a conocer que la Iglesia ha tenido que reconocer que no han hecho lo suficiente en la evangelización de los pueblos para que los valores del evangelio permeen en las personas, de tal manera que se conviertan en criterios de vida, de comportamiento social: “Sabemos que es necesario, hoy más que nunca, redoblar esfuerzos. Queda mucho por hacer en la reconstrucción del tejido social, desde la labor pastoral que nos es propia”.

Por lo anterior, resaltó que en el proyecto pastoral 2021-2024 asumen el compromiso de la construcción de la paz como primer eje transversal.

En respuesta, dijo, en la “Arquidiócesis de Tuxtla, desde la Pastoral Social, se han venido trabajando talleres y capacitaciones para nuestros agentes de Pastoral, en cuatro proyectos concretos: ‘Jóvenes artesanos de paz’; grupos de apoyo a mujeres en situación de violencia doméstica; escuelas de perdón y reconciliación; y los centros de escucha. Acciones que tienen como finalidad favorecer la sanación de las heridas emocionales de las víctimas de violencias, así como incrementar la resiliencia y el sentido de vida. La prevención de futuras violencias debido a los resentimientos, el rencor y el deseo de venganza”.