Indispensable pensar en las personas: FAE

“Si con el tiempo se pensara en la necesidad de crear una nueva Constitución, deben de tomarse más en cuenta los derechos, sobre todo de los indígenas, los pobres, los trabajadores, los marginados, no solo del gran capital”, afirmó el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel.

“Para muchos especialistas, no es el tiempo de pensar en una nueva Constitución, pero hay quien habla de en un nuevo constituyente para formar otra Constitución. Si con el tiempo prospera, como Iglesia no tenemos una opinión ni en contra ni a favor, pues es la ciudadanía la que tiene sus propias instancias”, agregó.

En rueda de prensa, agregó: “Si se viera conveniente una nueva Constitución, adelante, siempre y cuando se tengan esos criterios de justicia, de justa libertad”.

Reiteró que “para nosotros es importante, no que tenga que hacerse otra Constitución porque de qué sirve que haya otra si no se cumple, lo importante es ampliar las libertades para todos, los derechos de los pobres, los indígenas, los trabajadores, que no solo se refleje el aspecto más liberal y capitalista como algunos consideran a la actual con las reformas estructurales que se han hecho por ejemplo”.

Arizmendi Esquivel insistió en que si se hiciera una nueva Carta Magna,  debe de tomarse en cuenta “la inspiración de la de 1917 que era más de tipo social, es decir, más defensa de los pueblos, distribución justa de la tierra”.

El obispo expresó su preocupación porque la Constitución  de la Ciudad de México, “que ha sido un avance en libertad y derechos, tiene ciertos excesos como proteger mucho los derechos de los animales y no defender el derecho de la vida humana. Son contradicciones que nos preocupan mucho”.

También dijo que “en siglos anteriores la Iglesia Católica tenía mucho poder político y económico y se imponían sus normas, pero hoy se le da lugar a los laicos, a los políticos, a los científicos, académicos y gobernantes para que vean qué es lo más conveniente; acompañamos al pueblo siempre y cuando promueva las libertades, los justos derechos”.

“Llama la atención que según algunos especialistas, solo queda el 1 por ciento de la Constitución original de 1917; que se ha aumentado una cantidad de artículos o incisos. Nosotros la consideramos como un adelanto en muchas cuestiones laborales, derechos obreros y de libertades pero al mismo tiempo muy restrictiva en cuestiones religiosas, tan es así que como iglesias, católicas y no católicas, no existíamos jurídicamente, y eso desató que entre 1926 y 29 hubiera la Guerra Cristera porque el gobierno quería aplicar textualmente el artículo 130 constitucional, el 24 de aquel tiempo, el tercero y el cinco que eran muy restrictivos de la religión; muchos no estuvieron de acuerdo y la única forma fue levantarse en armas para defender la libertad religiosa”.

Comentó que “fue hasta 1929 cuando vinieron los llamados arreglos para que no se aplicara la Constitución pero tampoco se modificó. Fue hasta 1992 cuando hubo cambios constitucionales para que hubiera más libertad religiosa que aún no es plena”.

Concluyó: “celebramos estos cien años de la Constitución que nos han ayudado a construir un México más o menos con cierto orden pero con una nueva o una reformada, ojala aprendamos a vivir en paz y a respetarnos”.