“Con esfuerzos como los que hace el Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (Icheja) y las escuelas bilingües se tiene la posibilidad de frenar que las personas indígenas se sientan excluidas en espacios públicos”, destacó el jefe del Departamento de Atención a Grupos Étnicos del instituto, Alejandro Venegas Becerra.
Quien además sostuvo que “desafortunadamente, por cuestiones de prejuicios y exclusión” hacen que sea difícil que las personas quieran identificarse en espacios públicos, como hablantes de una lengua.
“Estamos construyendo material a partir del significado de las lenguas originarias, con contenidos que se van vertiendo en los procesos educativos y en los procesos de formación”, compartió
Ya que “antiguamente llegaban los materiales y se pasaban a los compañeros hablantes y hacían una traducción literaria. Cuando llegamos les preguntábamos: ¿esta actividad se entiende?, y nos decían que no”.
Por lo cual resaltó tanto el papel como el trabajo de los traductores, quienes se han encargado de hacer interpretaciones de las distintas lenguas, de tal modo que los materiales sean entendidos a través de las diversas “formas de sentir y pensar un idioma”.
Esta correlación, dijo, abre una posibilidad para que se concreten procesos educativos que ayudan sobre todo a “las personas más adultas que no aprendieron en español, sobre todo las mujeres”.
A quienes, resaltó, “no se les ha dado esa oportunidad de tener acceso al exterior y de estar con otro tipo de población, y eso hace que también ellas tengan menos posibilidades del desarrollo del español”.
Acotó que alrededor de una cuarta parte de la población es hablante de alguna lengua indígena, lo que supone un reto educativo donde “afortunadamente estas poblaciones han logrado mantener su identidad y su lengua a pesar de 400 años de dominación”.
Resaltó por igual los esfuerzos que se han hecho no solo a través de las instituciones, pues “son ellos (indígenas) los que no se han dejado y qué bueno, además qué bien, porque eso le da una riqueza cultural al estado y si algo tiene Chiapas, es esa riqueza cultural viva en las poblaciones”.












