Desde hace años en las redes sociales han surgido un sinfín de retos o desafíos que se hacen virales entre niños, adolescentes y jóvenes, principalmente. Aunque muchos resultan ser inofensivos, otros son bastante peligrosos, poniendo en riesgo la vida.
Han surgido retos relacionados con el peso, los cuales promueven los estereotipos de belleza; también los que atentan contra la integridad física a través autolesiones y fomento el suicidio; asimismo, con el consumo de productos nocivos, incluidos los fármacos controlados.
El último reto que, desafortunadamente sigue en tendencia en varios países, es el de ingerir clonazepam, un fármaco controlado y suministrado únicamente con receta médica. De acuerdo a la Secretaría de Salud Federal, se han registrado 45 casos de intoxicación en 18 estados de la República.
Andrea Yusett Zárate Vidal, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que la búsqueda de aceptación y pertenencia social, así como de popularidad, lleva a los adolescentes a hacer los retos.
Reto del clonazepam
Sin embargo, lo preocupante es que esas tendencias han tenido mayor impacto en las infancias, prueba de ello es que el reto del clonazepam ha sido realizado por varios niños de entre 10 y 12 años. La interrogante es ¿qué hacen esos menores con total acceso a aparatos electrónicos y por ende, a redes sociales sin supervisión?
Eso evidencia la falta de atención de mamá y papá, abuelos, o en su caso tutores, quizá porque no saben cómo comunicarse, porque ambos trabajan o por alguna otra situación; a eso se suma el acceso a medicamentos controlados que no deberían tenerlos a la mano.
De acuerdo a las autoridades de salud federales, esto evidencia una clara violación a la ley general de salud, aunque posiblemente también los niños y adolescentes tengan acceso al tener a algún familiar que lo ingiere, reflejando total falta de atención.
Desde su experiencia, indicó que los padres, abuelos o tutores deben buscar una comunicación de calidad con sus hijos (niños y adolescentes), establecer mayor supervisión pero sin caer en la imposición o sobreprotección.
Consideró que hoy en día muchos padres y madres dejan este tipo de temas a los maestros, tal vez por desconocimiento, pero lo ideal es orientarse. No se debe minimizar ningún cambio en el comportamiento.












