A finales de mayo pasado el ministro salvadoreño de Defensa, David Munguía Payés, reportó la captura de dos suboficiales y cuatro soldados por la sustracción de mil 812 granadas que serían vendidas al crimen organizado. El pasado 24 de junio, el mismo Ministerio informó que la carga explosiva tenía como destino Guatemala y que posiblemente estaba relacionada con uno de los más poderosos grupos de la delincuencia organizada de México.
En días pasados, el presidente de ese mismo país, quien recientemente estuvo en México para entrevistarse con el presidente Felipe Calderón, dijo que han identificado a policías y militares vinculados con ese grupo delincuencial, y denunció que gobiernos anteriores en ese país centroamericano encubrieron los intentos de infiltración del crimen organizado local y extranjero. De acuerdo con el Ejecutivo de El Salvador, han identificado a algunos efectivos que habrían sido tomados por un poderoso cártel de la droga mexicano y ya se ha iniciado la investigación pertinente para evitar que la labor de estos malos policías llegue a propagarse.
Insistió así en la denuncia que formuló en Guatemala durante la cumbre de seguridad del 22 y 23 de junio sobre los intentos de infiltración de una organización criminal mexicana en los cuerpos de seguridad de El Salvador. Este grupo delincuencial ha tratado de cooptar elementos de una unidad elite de la policía ofreciéndoles salarios por el orden de los cinco mil dólares al mes, dijo el Ejecutivo.
El tema de seguridad más allá de la frontera sur ya era importante para Chiapas en el pasado, pero ahora lo es más debido al fenómeno indeseable que se observa en otras entidades de México y que tiene nexos con las actividades que sacuden hoy a toda la región centroamericana. De esta manera Chiapas es doblemente vulnerable debido a su ubicación fronteriza con una región que está siendo infiltrada con todos los recursos de la delincuencia, y por otra parte, al estar conectada con los estados del norte del país al ser ruta de tránsito de todo aquello que transportan del otro lado de la frontera sur hacia el norte.
Los gravísimos problemas que ahora enfrentan los vecinos del sur pueden ser los mismos que se enfrenten en breve en Chiapas si la frontera sigue siendo de tal manera tan ignorada.











