En un Chiapas convulso por intereses políticos en aras de la Revolución Mexicana y la Revolución Mapachista, “La Española” cobró la vida del 5 % de la población de la entidad en 1918 y 1919, esto de acuerdo a lo que documentó el investigador Miguel Lisbona Guillén, en su libro: “Una pandemia olvidada en Chiapa, la influenza española de 1918-1919”.
La investigación se presentó en el Centro de investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur).
El contexto es que la pandemia de gripe “española”, fue considerada la más devastadora de la historia.
Se estima que un tercio de la población mundial se infectó y más del 2.5 % de los enfermos murieron. En cifras absolutas probables: unos 50 millones de personas.
En el caso de Chiapas se denominó influencia catarral o gripal de fuerza respiratoria; la primer infección fue en la costa de Chiapas.
Esfuerzos estatales
Popularmente a este virus se le conocía como “La Española”, la crisis internacional, provocó un plan de gobierno estatal para frenar contagios impulsado por Ponciano Burruget, Ignacio Ramírez y Francisco Rincón, que fueron nombrados miembros de un consejo de sanidad provisional.
Realizaron estudios e informes y se propusieron como punto prioritario la higienización del río Sabinal y mejorar las condiciones ambientales para frenar contagios.
“Si bien se establecieron cordones de sanidad en las principales ciudades chiapanecas, la participación del ejército, la falta de pagos, los grupos políticos descontentos que pugnaban intereses y los desacuerdos en las regiones hicieron que el virus se propagara y las consecuencias fueron muy graves”, dijo el presentador del libro, José Rubén Orantes.
Manifestó que existe una enorme falta de números reales de municipios, fincas y pequeñas localidades que den cuenta de las afectaciones de esta gripa.
Se le agregan las convulsiones sociales bélicas y sus efectos, que impedían el registro y tener un número preciso de fallecimientos a causa de la influenza, pero de algo está seguro: “los datos federales no coinciden con datos municipales y locales visibles en el descenso de la población”, dijo.
Además que se documenta que municipios con población indígena, practicaba sacrificar a los enfermos para evitar la propagación del virus.
Mientras que la Iglesia católica, por su parte, haciendo hincapié en los castigos divinos de la enfermedad no permitía las políticas de higiene, pero sí permitieron las prácticas del herbolario o medicina tradicional.
“Con ello se dio una variedad de remedios inventados, rezos o recursos espirituales para la protección que fueron relacionados con la polifarmacia y el uso de fármacos gracias a la solicitud de ayuda a las dependencias públicas federales”, declaró.
“Aparte de los conflictos mapachistas, carrancistas y de la militarización, el autor destaca la falta de gobernabilidad de un estado que parecía recién incorporado a la federación”, dijo el presentador.
La compra de medicamentos y los abusos en el alza de precios como lo sucedido en el Hospital de San Cristóbal de Las Casas, el pánico y la negación de boticarios por atender esos problemas de salud fue inminente.
El autor refirió que el libro también busca reflejar el impacto emocional ese no está reflejado en las cifras, “por eso menciono que fue una pandemia olvidada porque parece que no existió”.












