Desde los primeros días de su gobierno, el presidente Felipe Calderón lanzó un operativo federal en contra del narcotráfico. A pesar de su contundencia, los resultados son insuficientes. El asunto se resuelve a cuentagotas y la ciudadanía espera más eficacia, acompanada de acciones que garanticen tranquilidad social y democrática.
Al hacer un balance de estos últimos nueve meses, el gabinete de seguridad nacional reveló ayer que sólo un mínimo porcentaje de los detenidos en las operaciones durante este periodo han sido procesados (2.6%). Se avanza lento, reconocen, y se necesita intensificar los esfuerzos.
Son saludables y hablan de un cambio perceptible en estos tiempos políticos la autocrítica y el realismo desplegado por las autoridades en este reporte entregado la víspera de que su jefe rinda su primer informe de gobierno. En otra época el silencio burocrático antecedía durante varias semanas al discurso presidencial.
Lo importante del cambio será coronado si el presidente Calderón anuncia durante el fin de semana las acciones que seguirán al diagnóstico.
Aun cuando se entiende que la batalla es de largo aliento, urge palpar logros. Es más, se esperaría el establecimiento de líneas generales de toda una política de Estado que blinde con recursos y metodología clara el futuro del combate a la delincuencia, sea ésta originada por afanes de lucro o reivindicaciones políticas.
Amagos de violencia criminal, como el del jueves 30 de agosto en el edificio más alto de América Latina, la Torre Mayor de la ciudad de México, donde fue descubierto un coche-bomba, advierten del grado de peligrosidad que plantea el fenómeno. Esta vez se anunció mediante telefonemas la presencia del explosivo y, enhorabuena, se evitó una tragedia.
Sin embargo, el incidente mismo es prueba de que los márgenes de falibilidad actuales son inaceptables.
Los que reivindican la violencia por motivos políticos o delincuenciales están al acecho. Su propósito es desestabilizar la paz social, sea con explosiones de ductos de Pemex o con sangrientas ejecuciones.
Es comprensible que haya firmeza en su combate, pero éste debe hacerse con estricto respeto a los derechos humanos y a las garantías individuales.
Por eso no parecen ser oportunas las recomendaciones del experto alemán en seguridad, Günter Jakobs, quien sugiere a México crear un régimen legal de excepción para juzgar y procesar criminales. No se puede defender el estado de derecho violándolo.
Ya hay un marco jurídico que, con todo lo perfectible que sea, sólo requiere ser cumplido al pie de la letra, sin que sea minado por la corrupción o la impunidad, dos graves cánceres que nulifican cualquier avance en los demás terrenos de esta ardua lucha.
El informe del gabinete de seguridad nacional es una transformación bienvenida en cuanto a que reconoce con crudeza las limitaciones de lo alcanzado. Este paso inicial es bueno, pero debe honrarse con mejores resultados. (El Universal).
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SUBE
En la lucha contra el tabaquismo, se han tomado medidas drásticas. Quien venda cigarros a menores o gente que no presente una identificación oficial, puede hacerse acreedor a una sanción de hasta cuatro mil salarios mínimos, algo así como unos 200 mil pesos. Los reincidentes pagarán con cárcel. zCuándo se lanzarán contra los provocadores del cambio climático? A ellos cuando los multarán.
Vender tabaco
Ahora, una actividad peligrosa
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BAJA
Es lamentable que el mayor número de muertos en la frontera entre México y EU sean chiapanecos. Los más de 45 fallecidos son el mejor indicador de la marginación y pobreza que hay en el campo, principalmente. Ante la baja de los precios internacionales de los principales productos y la falta de acompanamiento en su comercialización, la alternativa es salir en busca del sustento.
Emigración fallida
Aumenta número de víctimas











