Algo que distingue muy bien a los mexicanos son las manifestaciones fervorosas de nuestras tradiciones milenarias. Y por eso también existen gustos particulares por la gastronomía de los acervos históricos, como lo es el Día de Muertos.
Algunas familias del municipio de Berriozábal, Chiapas, comienzan la elaboración de dulces y pan de muerto, compuesto originalmente de una mezcla de mantequilla, azahar, naranja, anís y algunos ingredientes secretos que endulzan y le dan un toque particular a este manjar.
“Particularmente, el pan se prepara con ralladura de naranja, de manera artesanal; la masa se endulza con estevia y el pan se barniza con miel de agave; algunos artesanos le ponen relleno de cacao o manzana, depende del gusto de cada uno”, explica una de las menestrales de este rico manjar que ya comienza a ser elaborado para disfrutarse a finares de este mes e inicios de noviembre.
Muchas panaderías en Berriozábal aún utilizan las recetas al modo antiguo; pesan en básculas arcaicas y no usan condimentos modernos.
“Tenemos una amplia gama de productos y nuestra filosofía se basa en conservar el sabor y la tradición.
“Respecto al pan y los dulces, los costos van dependiendo del tamaño y sabores, pero tratamos de ser muy accesibles para que la gente comience a llegar y compren nuestro producto”, agrega la panadera.












