Inicia Iglesia católica servicios religiosos

Inicia Iglesia católica servicios religiosos

Cumpliendo con todas las medidas sanitarias y de prevención para evitar brotes del Covid-19, a partir de este sábado se inició la reapertura “sana, gradual y ordenada del culto y de los espacios pastorales” en las iglesias, parroquias y santuarios de la Diócesis de Tapachula, después de cuatro meses de haber permanecido sin actividad presencial de fieles debido a la pandemia del coronavirus.

El obispo diocesano, Jaime Calderón Calderón, pidió a los feligreses que cuiden su salud y actúen con la plena conciencia de la responsabilidad social que expresa su fe.  

Aclaró que no obstante esa disposición, si algún párroco y su equipo deciden posponer la reapertura por razones de cuidado de la salud, pueden hacerlo y en todos los casos en donde se reinician las actividades, las personas que se congreguen deberán utilizar tapetes sanitizantes, el gel antibacterial, el termómetro y el cubrebocas.  

Asimismo, recomienda que en “los diferentes espacios las bancas o sillas deberán estar con sus respectivas señalizaciones y dispuestas de tal forma que favorezca la sana distancia entre las personas”. 

“En el retorno a esta nueva manera de convivir (no ‘nueva normalidad’), sigue vigente la disposición de que todos los fieles, haciendo uso de su libertad de conciencia, quedan dispensados de la participación en la misa dominical y sin conciencia de culpa puedan decidir cuándo pueden participar nuevamente de manera pública”, señaló.

En una carta dirigida a la familia diocesana de Tapachula en ocasión de la pandemia del Covid-19, relacionada con “la reapertura sana, gradual y ordenada del culto y de los espacios pastorales”, precisó que después de sostener reuniones con los vicarios foráneos se determinó que “ya existen condiciones más favorables de salud, superada la etapa más crítica de la emergencia sanitaria, que nos permiten que reiniciemos el servicio pastoral, pero que debe ser en el espíritu de un compromiso responsable”.

Calderón Calderón estableció que la crisis humanitaria de salud a causa de la pandemia provocó que hubiese un repliegue a un confinamiento responsable en medio de sufrimiento, dolor y muerte de muchos hermanos.  

“Esta crisis ha puesto a nuestra sociedad de frente a disyuntivas económicas, sociales y políticas, y no precisamente sanitarias. Por lo que ha resultado muy complejo poder discernir sobre el momento en que podíamos retomar el camino”.  

Criticó que la situación pandémica ha evidenciado el estilo individualista y egoísta de la sociedad en que vivimos. “Y este estilo de vida es una tentación muy seductora también para la vida de la iglesia. Pero tengamos la firme convicción de que la Iglesia católica puede hacer diferencia al aportar de manera decidida y conjunta lo que define su esencia, la caridad hecha vida en familia, y que puede ayudar a construir de manera corresponsable una sociedad más humana y cristiana”.