Fernando Limón Aguirre, investigador del Departamento de Sociedad y Cultura de el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), San Cristóbal, participó en la Primera Jornada de Diálogo Entre Ciencia, Sociedad Y Teología, organizada por la Facultad de Teología del Seminario Conciliar de la Inmaculada Concepción.
“¿Pueden las ciencias construir esperanza?” fue el título de su ponencia, en la que señaló que el conocimiento de la existencia natural y social no es propiedad exclusiva de la ciencia como tampoco el conocimiento de lo divino es propiedad de la iglesia, el clero o la espiritualidad, ni privativo de sus juicios y determinaciones.
“Lo que conocemos de la vida, de la naturaleza y la sociedad es por nuestra propia experiencia y la experiencia histórica de nuestro pueblo y cultura, además también, por lo que dicen ciertas personas a las que les concedemos alguna autoridad, en este caso en el ámbito de la ciencia o de la teología religiosa”, mencionó.
Señaló, que “el conocimiento de lo natural y social así como de lo divino, cuando intentan ir a profundidad es una forma de descifrar qué hay, para entender y cuando entendemos podemos conocer, en este caso hablamos de una disposición amorosa y de reciprocidad.
Precisó que en el caso de la ciencia, por lo general, no tiene cabida la escatología, es decir, la comprensión del ser y del actuar, si se quiere conocer lo existente y tangible se omite lo divino, lo que no se ve, por lo tanto se intensifican la lógica y las leyes, que no necesariamente nutren relaciones armoniosas más bien abonan al interés del poder, el control y la subordinación.
La esperanza es vivir con causa, es vivir con anticipo de lo que anhelamos, y se constituye cuando soñamos despiertos y suavizamos colectivamente el mundo anhelado con armonía entre nosotros y nuestra madre tierra.
Estructuras
También se refirió sobre la colonialidad de nuestro ser y nuestro pensamiento, es decir, que lo que hacemos y pensamos nos mantiene reproduciendo las estructuras injustas y de opresión, que casi todo lo que hacemos nutre al poder y cuya función es controlar, ver y dominar la subjetividad y la intimidad de cada cual.











