La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez recordó este domingo la celebración del primer Domingo de Adviento en espera de la Navidad, tiempo de preparación y espera; encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la Corona de Adviento, la que debe ser un reflejo de la preparación para recibir al Señor Jesús en la Navidad.
“Las luces de las velas nos recuerdan que Él es la luz del mundo que ha venido a disipar las tinieblas. El color verde de la corona simboliza la vida y la esperanza que nos ha venido a traer”, señaló el arzobispo de la capital chiapaneca, Fabio Martínez Castilla, este domingo luego de la homilía.
Monseñor resaltó que este domingo 29 de noviembre se inicia un tiempo especial de gracia, es el tiempo del Adviento, el tiempo que nos prepara para la venida del Señor.
“Por eso en el Evangelio que se nos acaba de proclamar, Cristo nuestro señor nos invita a tener una actitud muy importante ante su venida, nos insiste en esta actitud: Velen, permanezcan en vela, porque no se sabe el día ni la hora en que llegará el Señor”, dijo.
Añadió que es importante que en medio de tantas preocupaciones, en medio de tanto bullicio de nuestro mundo, que sus discípulos nos mantengamos en vela, vigilantes, atentos. Primero para que nuestra memoria no nos falle, para que no se nos vaya a olvidar nunca lo que aconteció hace ya dos mil años. Dios Padre nos envió a su único Hijo, Jesucristo Nuestro Señor, para que naciendo de María fuera nuestro hermano y Salvador.
“Velemos hermanos y hermanas para que nunca se nos olvide que Dios se hizo hombre y que Dios es Emmanuel: Dios con nosotros, Dios partícipe de nuestra humanidad, Dios hecho hombre para morir y resucitar por nuestra salvación. Por eso la primera lectura en dos ocasiones le hace este reconocimiento a Dios, tú eres Nuestro Padre; tú eres Nuestro Padre y Nuestro Creador. Dios siendo Nuestro Padre no nos abandonó a la perdición del pecado, sino que nos envió a su propio Hijo, para nos hiciéramos hijos en él”, concluyó.












